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Bar - 2Da Temporada, Parte 4
Fecha: 22/01/2026, Categorías: Gays Autor: Max, Fuente: TodoRelatos
... los brazos con soltura, jugando con la tensión. La música palpitaba en sus oídos, y cada vez más manos se posaban en su espalda, en su cintura, deslizándose con descaro sobre su piel. Al principio, trató de apartarlas con suavidad. Pero la intensidad de las caricias y el calor de los cuerpos pegados al suyo le provocaron un escalofrío diferente. No podía negar que le gustaba. Ser el centro de atención. Sentirse deseado. Así que se dejó llevar. Sus caderas se movieron con más intensidad. Jugó con los ritmos, provocando sin pensarlo demasiado. Miradas hambrientas lo recorrían, y él simplemente se hundió en la sensación. Hasta que un frío intenso recorrió su espalda. Una mirada lo atravesaba desde la distancia. Se detuvo un segundo y giró la cabeza con lentitud. Ahí estaba Leandro. Firme. Sosteniendo su cerveza con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos. Y su mirada… No era enojo lo que veía en sus ojos oscuros. No era solo celos. Era algo más profundo, algo más crudo. Poseesividad. El estómago de Gerónimo se contrajo por un instante. Quiso asegurarse de que todo estaba bien, así que le sonrió con picardía, probándolo. Leandro no apartó la mirada. Sus labios se curvaron apenas en una sonrisa ladeada. Luego, asintió con un leve gesto de cabeza. Esa aprobación lo incendió por dentro. Gerónimo volvió a moverse, pero esta vez, lo hizo para él. Para Leandro. Cada movimiento de sus caderas era más provocador. Cada giro, cada ...
... roce con los desconocidos, era con el único propósito de encenderlo más. Sus manos recorrieron su propio cuerpo mientras bailaba, como si imaginara que eran las de Leandro. Su novio lo miraba como un depredador al acecho. Leandro sintió su respiración agitarse. Lo había estado observando todo el tiempo. Había visto las manos recorriendo el cuerpo de Gerónimo, los hombres acercándose demasiado, susurrándole cosas al oído. Y aunque al principio sintió un ardor de celos, pronto se transformó en otra cosa. Un deseo brutal. Porque ninguno de esos tipos tendría lo que él sí tenía. Porque Gerónimo le pertenecía a él. Y esa certeza lo volvió loco. Se abrió paso entre la multitud sin apartar la vista de su novio. Cuando llegó a su lado, no dudó ni un segundo. Lo tomó por la cintura y lo besó. Fue un beso salvaje, reclamándolo frente a todos los que habían intentado tocarlo. Gerónimo no solo lo aceptó, sino que lo intensificó, hundiendo los dedos en su cabello y pegando su cuerpo al suyo. Algunos murmullos se escucharon alrededor, pero no les importó. En ese momento, solo existían ellos dos. Cuando el beso terminó, ambos sabían lo que querían. Salieron del club apresurados, sin mirar atrás. Subieron al auto. El camino a casa fue un torbellino de miradas y respiraciones entrecortadas. Sabían exactamente lo que iba a pasar cuando llegaran. O al menos, eso creían. Alex despertó como todas las mañanas, aunque con una inquietud latente ...