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Club (parte 1)
Fecha: 23/01/2026, Categorías: Intercambios Autor: M_Rivers, Fuente: CuentoRelatos
Estaba muy nerviosa, el corazón me iba a mil. Era mi primera vez en un local liberal y hacía años que lo estaba deseando. Iba preparada vestida para la ocasión. Mi falda cortita de colegiala, una camisa blanca y nada de ropa interior. Fui a la barra y me pedí una copa, me senté en un taburete y empecé a observar quién estaba por allí tomando algo. Había un par de chicos de unos 30 años que me comían con la mirada. También había un hombre de unos 40 y pico que me clavaba su mirada con deseo. Cogí la copa y le di un buen trago. Sin darme cuenta, el cuarentón se había puesto a mi lado y me dijo: “Hola preciosa!! ¿Eres nueva por aquí?”. Me moría de vergüenza y le dije que si. Él se ofreció muy amablemente a enseñarme las distintas salas y explicarme cómo funcionaba aquello. Cogí mi copa y le seguí mientras atendía las explicaciones del caballero, que poco a poco iba pasando de cuarentón a madurito interesante; me estaba empezando a dar morbo y eso me hacía empezar a sentirme cachonda. Había unos sofás en la penumbra que él me dijo que eran los reservados, para gente que no le importaba disfrutar en público; la única regla era que no se permitía la penetración. Mirando en uno de ellos puede distinguir a una chica o mujer (estaba muy oscuro) con dos hombres, uno a cada lado. Ella estaba masturbándolos mientras besaba a uno y a otro; tenían las pollas duras y bien grandes. Mirando esos dos pollones en sus manos noté que me empezaba poner muy muy cachonda. Pasamos unas ...
... cortinillas y me dijo que ese era el pasillo de los baños. Me dijo que en el de mujeres había dos puertas que ponía “GH” y me explicó que eran dos puertas de Glory Hole. Al preguntarle que qué era eso se rio y me dijo que solo tendría que descubrir por mi misma y recalcó que es una de las zonas más concurridas y donde más disfruta la gente. Luego pasamos por 4 cuartos donde no había puerta. Nos paramos en una que estaba ocupada por dos chicas y un chico. Me explicó que allí entraban parejas y si quien para en la puerta les gusta, son los que están dentro quienes tienen que invitar a la persona a entrar. Me fijé y me excitó mucho el ver que el chico de la habitación me miró, sonrío, me guiño un ojo y me hizo un gesto por si quería entrar. Me ruboricé y él cerró los ojos sintiendo una lengua en su glande y otra chupándole los huevos. Yo ya iba cachondísima y me dijo que quedaban dos salas. La primera era una habitación con una cama redonda de unos 2 metros de diámetro. Era la sala de orgías, informándome que aún era un poco pronto (las 22.45 horas) y que luego se animaba; ya que todas las noches esa sala se solía llenar. Antes de llegar a la última sala, me dijo que era una versión de un cuarto oscuro, pero para más valientes. Entramos y se me fue todo el calentón. Era una habitación con un colchón de 90 centímetros en el suelo, unas esposas y un pañuelo. Le pregunté si esto era en serio, y me dijo que sólo las más valientes y guarras se atreven a desnudarse, esposarse y ...