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Mi papi tiene una pistola
Fecha: 25/01/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Gays Hetero Autor: Escritornocturno, Fuente: SexoSinTabues30
Papá se marchó de casa el día que nací. Mamá dice que no pudo con la responsabilidad, que algunos hombres simplemente no están hechos para ser padres. Con el tiempo, ella se quedó sin fuerzas para criarme. Entonces apareció él: su nuevo novio, su nueva esperanza, mi nuevo “papá”. Pero a mí no me gusta. Hay algo en su forma de mirarme, en cómo se mueve por la casa cuando cree que nadie lo ve. Hace cosas raras, cosas que no están bien. Se lo he contado a mamá, pero me dice que invento cosas, que él es un buen hombre y que yo debería esforzarme por quererlo. Creo que mamá está demasiado enamorada para ver con claridad. Mi nuevo papá me esconde los juguetes. A veces los encuentro en lugares sucios, rotos, abandonados como si ya no me pertenecieran. Una vez hallé a Roberto, mi oso de peluche, en la basura: sin ojos, con el estómago abierto y las tripas de algodón esparcidas como si algo lo hubiera destripado a propósito. Lo cosí como pude. Le puse botones en lugar de ojos, lo rellené con lo que quedaba. Ahora está más delgado y su cabeza cuelga un poco hacia un lado. Aun así, lo abracé toda la noche. Papá se enfada seguido. Con mamá, conmigo, con todo. A veces grita tanto que las paredes parecen encogerse. Mamá llora, pero luego lo perdona, siempre lo perdona, y yo también, sin saber muy bien por qué. Cuando ella trabaja hasta pasada la medianoche y me deja con él, papá bebe de una botella amarilla que huele raro y quema la nariz. Dice que lo hace feliz. A veces me ...
... da un poco, solo una cucharada, y se ríe cuando hago una mueca. No me gusta su risa. Suena como si algo se hubiera roto por dentro. A medianoche, papá me llama desde el pasillo. Sus pasos suenan tambaleantes, como si las paredes lo empujaran. Dice que vamos a jugar. Siempre es el mismo juego, pero nunca quiero jugar. Los juegos de papá no son como los de la escuela, ni como los que juego con Daniel en el recreo, donde todos reímos. Tampoco son como los de los payasos que lanzan globos en el circo. Los juegos de papá duelen. A veces en el cuerpo. A veces en el alma. Y aunque yo lloro, él se ríe. Siempre es el único que se ríe. Esa noche papá jugó a desvestirme, él también se quito la ropa. Jugamos un rato así desnudos. Mi nuevo papá es muy guapo sin ropa, creo que por eso a mamá le gusta tanto. Mi nuevo papá tiene una pistola de carne muy grande entre sus piernas, es algo morena y muy peluda. Su pistola se pone dura y palpita un poco cuando yo me quito los calzoncillos. Papá me dijo que debía montarme sobre su pistola de carne palpitante y ansiosa por mí. Lo hice. Dolía, siempre duele. Jugamos a cabalgar el caballito, yo siempre arriba, la pistola de papá dentro de mí, dura, caliente, subiendo y bajando. Se siente raro, duele al inicio, lloró, pero papá dice que luego me hará cosquillas con su pistola. Intentó seguirle el ritmo a mi nuevo papá pero él es muy veloz, con su pistola va triturando todo dentro de mí. Siento como golpea con la punta de su erecta pistola mis ...