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La nueva asistenta (cap. 3)
Fecha: 31/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Xella, Fuente: CuentoRelatos
... formaba parte de la corporación, pero, a diferencia de Ivette, él era un esclavo. No le costó mucho hacer que Silvia mordiera el anzuelo, al poco tiempo se la estaba llevando a la cama. El paso que significaría el comienzo de la fase final para la captura de Silvia era la contratación de Ivette. Desde entonces, la asistenta había medido sus jugadas perfectamente y además, Silvia se había mostrado más predispuesta de lo que esperaban. Esa zorra sería una esclava estupenda… En el gimnasio, Silvia no podía soportarlo… Cuando entró en el gimnasio se dio cuenta de que las miradas de deseo y envidia que le dedicaban normalmente hombres y mujeres habían cambiado… Ahora eran… otra cosa… Era desprecio y chanza. La gente pensaba que iba como una puta y ella no podía negarlo… También lo pensaba… Las bolas chinas estaban haciendo su trabajo y simplemente con el camino hasta el gimnasio la tenían con una calentura extrema. Pensaba que el más ligero roce haría que se corriese allí en medio. Se le ocurrió la idea de meterse al vestuario y dejar pasar el tiempo, en un par de horas volvería a casa e Ivette no se enteraría de nada, pero no sabía porqué, la idea de contrariarla la asustaba… Era imposible que se enterase pero, ¿Y si lo hacía? Lo pagaría caro… Comenzó haciendo ejercicios de pecho. Tenía que coger dos abrazaderas y moverlas haciendo un arco hacia delante. No le pasaban desapercibidas las miradas de los hombres, sus pechos sin sujetador debían ser un reclamo ...
... espectacular para ellos. No le gustaban esas miradas, la hacían sentirse sucia… y caliente… No sabía porqué reaccionaba así, ¡Se odiaba a sí misma! Esas miradas la hacían sentirse como la puta que parecía… A ella, que siempre le había gustado llevar las riendas en temas sexuales, le estaban pasando ideas nuevas por la cabeza. Se imaginaba forzada por aquellos hombres, indefensa, dominada. Y eso le gustaba. Estaba descubriendo nuevos pensamientos que nunca había tenido… y le gustaban. Se imaginaba de rodillas, en el suelo en… posición de ofrecimiento… mientras notaba como una polla durísima comenzaba a taladrarla. La follaba duro, no la daba tregua y cuando miraba a su dominante compañero era… ¡Ivette! Abrió los ojos de golpe, ¡Todo el mundo la miraba! Se le había ido la cabeza, y entre la calentura de las bolas chinas y de la situación se había dejado llevar. Estaba sudando. Se levantó y se secó con la toalla. Se dirigió a la otra punta de la sala y fue a las máquinas de correr. Estaban algo apartadas, así que podría evitar las miradas de la gente. Cuando empezó a correr algo la sobresaltó. El ritmo de la carrera ¡Hacía que las bolas chinas intensificasen su efecto! Dios… No iba a poder aguantar… ¡Estaba muy caliente! Se bajó de la maquina y se fue a mojarse la cara. Se miró al espejo y se vio a si misma roja como un tomate. ¿Qué iba a hacer? Le daba miedo irse pero no podía volver a salir ahí… Cinco minutos después, Silvia se iba del gimnasio mirando al suelo, andando lo ...