1. Dayana, mis inicios en el sexo, 4


    Fecha: 03/02/2026, Categorías: Anal Autor: Daya, Fuente: TodoRelatos

    Hola, mi nombre es Dayana, este es mi cuarto relato, la historia del despertar de mi sexualidad, y en este en particular, del desfloramiento de mi culito.
    
    El hecho ocurrio a manos de alguien inesperado, un amigo de mi padre, amante de mi madre y quien se estaba convirtiendo, a mi pesar o no, en mi maestro en el sexo.
    
    En el ultimo relato les platique como nuestro invitado se metio a mi cama, puso sus manos en mi cuerpo, acaricio mi pecho, mi coño, me provoco un orgasmo, y para evitar que me follara, le hice una felación . Eso ocurrió hace 2 noches; la pasada cerré mi puerta con llave para dormir tranquila, si bien en la madrugada oi que alguien trataba de abrir la puerta, tras algunos intentos fallidos, los ruidos cesaron, no asi mi ansiedad y, porque no decirlo, mi excitación, que fue tanta que al salir de la escuela permití que uno de mis noviecitos casuales me llevara atrás de la cafetería y metiera su mano bajo mi falda, acariciando mi coño por debajo de mis calzones, besando mis pechos torpe pero eficazmente hasta hacer que me corriera ruidosamente; por supuesto que tuve que corresponder a sus caricias hincándome frente a el, bajando sus pantalones y chupando su polla, procedimiento en el que me estaba haciendo experta, por lo que a cambio del placer que recibí, solo tuve que chuparlo unos minutos antes de lograr que se corriera. Ésa se había vuelto mi marca de la casa, ir a un lugar solitario, dejar que me acariciaran todo lo que querían, pero sin desnudarme, solo ...
    ... metiendo la mano por abajo de mi ropa; al llegar a mi orgasmo o cuando ellos ya querían algo mas, les bajaba los pantalones a las rodillas, les mamaba las pollas y los hacía venirse en medio de grandes jadeos. Si alguno se ponia pesado y quería mas, pues corría, ellos con los pantalones a media pierna no podian alcanzarme, y no los volvía a ver. Por supuesto que si conseguían sexo oral, pues era difícil que se pusieran pesados arriesgándose a no volver a verme.
    
    Llegué a mi casa riendo por mi travesura, y esperando encontrar a mi madre como de costumbre, pero para mi desconcierto, solo se encontraba el invitado, revisando una serie de papeles en la mesa del comedor. Su sonrisa no pudo haber sido mas grande cuando me vió entrar. –Dichosos los ojos que te ven, pero que bonita te ves, como te luce ese uniforme de secundaria, y demás comentarios y piropos que nunca me había hecho en presencia de mis padres, y que me estaban poniendo nerviosa. Al preguntar por mi madre me dijo que había ido a dejar un encargo a mi tía “Y”, lo que me tranquilizo un poco, puesto que su relación con ella no era buena, y siempre que la veía cumplía sus encargos rápidamente y se regresaba a la casa, y aunado a que ella vivía muy cerca, aseguraba que no tardara mucho en regresar por lo que no me quedaría sola con el mucho tiempo. No es que no me excitara su cercanía, ni lo que había gozado con sus regalitos, fotos y caricias, pero no dejaba de ponerme nerviosa el saber que estaba engañando a mi padre ...
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