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Jugando a la casita
Fecha: 05/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Prizila Gaztin, Fuente: TodoRelatos
... súper mojado al igual que una enorme polla riquísima, solo pasé saliva pues sabía que estaba frente a la polla de un hombre que no era de mis primos. Mi respiración era agitada, mi corazón latía muy fuerte y mis piernas me temblaban, pero no de miedo sino de excitación: AB: ¿Has visto una verga antes?… YO: No… AB: ¿Segura? ¿Jamás se la viste al pendejo de tú ex?… YO: No, nunca me dejó verla… AB: Jajaja bueno pues yo si te la voy a enseñar y también te la voy a dar ¡Ok!… YO: Sí, mi amor. Dámela, quiero tu polla… Mi novio me sonrió y comenzó a bajar su bóxer liberando al fin aquel maravilloso trozo de carne solamente para mí (o eso creía jeje) de inmediato me impresionó el tamaño que tenía pues sí estaba grande (17 centímetros para ser exactos) se le marcaban mucho las venas y bastante gruesa me quedé hipnotizada por unos segundos hasta que escuché a Abraham hablar. AB: Y bien, mi amor ¿Te gusta? ¿Qué te parece mi verga?… YO: Es bastante linda, cariño. Es muy bonita y curiosa jeje… AB: ¿Por qué lo dices?… YO: Pues es que la forma que tiene, no sé. Me da curiosidad jeje… AB: Anda, tómala es tuya… Mi corazón de inmediato se volvió a acelerar y el hormigueo de mi vagina se intensificó, mi piel se erizó cuando mi macho se acercó a mí y la puso prácticamente a unos centímetros de mi cara podía ver como le salían juguitos, olía exquisita, por lo que una de mis manos la tomó y de inmediato sentí el calor que está emanaba, mi vagina no paraba de ...
... mojarse, mis senos los sentía duritos, Abraham comenzó a suspirar y cerró sus ojos, yo me acerqué un poco más y la olfateé como toda una perrita, admiraba ese trozo me encantaban las venas que le resaltaban así como la forma que tenía y lo grande que estaba: AB: ¡Chúpamela!… YO: No sé cómo hacerlo… AB: No te preocupes, mi amor. Solo abre tu boquita y saca tu lengua, después lengüetea cómo cuando nos besamos, solo no la muerdas ¿Ok?… Mi novio comenzó a agitarse más y más recordaba como mis primos me hacían darle besitos en la punta de sus pollas pero no más, así que así fue como empecé; acerqué mis labios al trozo de mi macho y comencé a chuparle la punta, él de inmediato bufó de placer, sentí como sus huevos bajaban y subían al mismo tiempo que su trozo se calentaba más, puse una mano en sus huevos y con la otra tomé ese pedazo de carne podía sentir su calor, la sensación de morbo no la comprendía del todo aún porque mi cuerpo deseaba tener dentro de mí esa rica polla, continúe lamiéndole la puntita a mi novio y éste se movía frenético, poco a poco empecé a masturbarlo suavemente y este no paraba de gemir, mi vagina parecía que estaba en llamas, me palpitaba no podía creer que ahí estaba yo en medio de una construcción, de rodillas ante mi novio con su polla de fuera; ver lo caliente que Abraham estaba me excitaba bastante, ver el tamaño de su polla me tenía maravillada, así que seguí lamiéndole el tronco de arriba a bajo pasando mi lengua por sus huevos, aún no ...