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Mi amiga Moni
Fecha: 08/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Euge, Fuente: CuentoRelatos
Moni es una mujer fenomenal. Es muy divertida y le gusta mucho bailar. De ahí que es el centro de atracción en cualquier reunión de amigos que se hace. En estos momentos está algo deprimida y cuesta verla sin su simpatía habitual. Tiene problemas económicos y a raíz de ello no se está llevando bien con su esposo, quien no la comprende mucho que digamos y no la acompaña tampoco cuando está en las reuniones. No le gusta bailar y ella tiene que hacerlo con alguno de sus amigos. Ella, que siempre se mostró muy activa -y no lo oculta- en materia sexual parece que hace tiempo que no practica. Se la ve muy caída, no se arregla tanto como es su costumbre y dice estar gorda (apenas tiene un par de kilos de más). Que se ve mal, que nadie la quiere, son sus frases preferidas últimamente. Como no podía verla así, a modo de chanza le propuse organizar una fiesta con los amigos en la que se apagaría la luz en determinado momento y entonces cada uno de los participantes tomaría a la persona que tiene más cerca y se irían a hacer el amor en alguna de las habitaciones. Sería un clásico intercambio de parejas sin aviso. Se lo dije a Moni porque últimamente, no sé si porque le contaron algo en su trabajo o porque realmente le interesa el tema debido a la situación que pasa con su marido, se la pasa hablando del tema “swinger” y se la nota entusiasmada con ello. Yo suponía que quería buscarle un reemplazante. Me contestó que quién podría elegirla a ella, que está fea, ...
... que está gorda, que esto, que lo otro… y me dio mucha pena. A Moni la quiero mucho, es una amiga de fierro, es bárbara. Le dije que yo la elegiría, que me gustaría tener sexo con ella, que siempre la había deseado (y realmente no le mentía ya que muchas veces pensé que podríamos congeniar bien en la cama) y se ruborizó. –¿Es cierto? –Me preguntó– ¿No me engañás? Como le susurré al oído que no mentía y que la deseaba una sonrisa le iluminó el rostro y me puse muy feliz por ello. Me dio un beso en la mejilla y que dijo que aceptaba. Que ella había pensado también en alguna oportunidad que podría ser yo un buen amante. Ahora teníamos que arreglar el encuentro sin que nuestros respectivos cónyuges se enteraran porque si no ardería Troya. La cita la programamos para un día sábado, día en que su esposo está de guardia en el trabajo y en el que mi mujer tenía una reunión con unas amigas de la profesión. La pasé a buscar por su casa y rumbeamos hacia un hotel en las afueras de Buenos Aires, en un lugar que no teníamos ningún conocido por las dudas. Moni estaba muy linda esa tarde y se había maquillado muy linda como antes de esta depresión que estaba pasando. La recibí con un beso y le toqué levemente su pierna y me devolvió una sonrisa encantadora. Durante el viaje hablamos de nimiedades y cuando entramos en la habitación del albergue transitorio la noté algo nerviosa. Comencé a besarla en la boca al tiempo que le acariciaba sus grandes tetas y su ...