1. Masturbada en la comodidad de mi hogar


    Fecha: 15/02/2026, Categorías: Masturbación Autor: Sarah Dafne, Fuente: CuentoRelatos

    Como ya mencioné al principio, mi trabajo se realizaba desde la comodidad de mi casa mientras que el de mi esposo era en una oficina de edificio. Ese día en particular no tenía nada más que hacer, así que entrecerré mi portátil y cogí uno de los libros de mi estantería.
    
    Recuerdo haberme perdido en la lectura, un romance apasionante y aventurero, pero entonces llegué a la parte en donde los protagonistas mantienen por primera vez relaciones sexuales, y vaya que si no me calenté.
    
    Decidí cerrar la novela, pero ya era demasiado tarde, tenía las hormonas a mil y no tenía a Keev en casa para bajarme la temperatura. Me quedé viendo un rato más mi portátil apagada, y tras meditarlo, tomé la decisión de apagar mis aparatos y salir de mi oficina con rumbo a mi habitación.
    
    Estaba tan cachonda que seguramente cuando me quitara la ropa interior esta estaría totalmente mojada. Me encargué de cerrar las cortinas, cerré la puerta y comencé a quitarme la ropa frente al enorme espejo que casi ocupaba toda la pared.
    
    Una vez desnuda, comencé a tocarme. Primero me acaricié los senos, las bolitas se me estaban poniendo duras y aquello de alguna manera morbosa me hizo excitarme todavía más. Admiré mi reflejo; tengo unos senos gigantes y redonditos, un poco colgados porque son naturales y no hay operación que consiga sostenerlos en alto. Mi cintura también estaba perfectamente definida, se notaban mis meses en el gimnasio. Después estaba mi conchita, redondita, abultada y bien depilada. ...
    ... Mi trasero también era otro tema, grande y con varios lunares regados.
    
    No contuve las ganas y me di un fuerte azote que desató todo. Caminé hasta mi cama, me subí en ella y me quedé en cuatro patas, con la mejilla pegada al colchón y mi culito en lo alto. Sentí la desnudez deliciosa que me envolvía y cerré los ojos imaginando que atrás de mí había alguien listo para follarme. Cuando mi dedito pasó sobre mi raja, me di cuenta de lo empapada que estaba, lista para comenzar con una masturbación realmente sabrosa.
    
    Me di la vuelta y me quedé tendida, abrí las piernas y comencé a frotarme el clítoris hasta que los gemidos fueron saliendo más libres y fuertes.
    
    Escupí un par de veces mi mano y unté mi saliva sobre mi caramelito para que estuviese más lubricado. Gimiendo un poco más fuerte, introduzco el dedo corazón dentro de mi coñito y lo saco repetidas veces viendo cómo mi dedo se llena de mi delicioso jugo que me llevo a la lengua y lo chupo.
    
    Es increíble lo cachonda que estoy.
    
    —Sí… así. Qué delicia… ¡Ah!… Necesito más, más…
    
    Meto dos de mis dedos y con la otra mano me froto el ano. Mi jugo ha llegado hasta ahí y me hace más fácil la tarea. Siento mis pezones más duros y eso me hace calentarme todavía más. Me pellizco el cuello imaginando que son las mordidas de mi esposo, lo pienso y grito su nombre mientras siento cómo el fuego sigue y sigue creciendo.
    
    —¡Au!… Qué delicia… me gusta…. Aaah… Qué rico.
    
    Mi coñito rasurado chapotea entre mi jugo, pero mi mayor ...
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