1. Masturbada en la comodidad de mi hogar


    Fecha: 15/02/2026, Categorías: Masturbación Autor: Sarah Dafne, Fuente: CuentoRelatos

    ... atención está puesta en mi culito todo mojado. Uno de mis dedos ha conseguido entrar y ahora me folla fuertemente. Afuera y adentro.
    
    Esto es de otro mundo, mis senos se agitan con el vaivén de mi cuerpo. Tomo un respiro para tranquilizarme y prolongar el momento. Estoy caliente, me pongo de pie y voy al espejo, mientras camino siento mi flujo escurrir en mis piernas y aquello me produce una sensación de cosquillas. Cuando me veo en el espejo me gusta lo que veo. Tengo las mejillas rojas, pequeños pellizcos en el cuello y mis pezones parecen rocas rositas y mojadas.
    
    Estoy riquísima y me gusta. Me encantaría salir a la calle así y abrirme a la primer persona que pase para que me folle. La excitación me hace sentir cosas realmente cachondas.
    
    Sigo tocándome la raja de mi vagina y entonces se me ocurre una idea. Camino hasta uno de los armarios y abro el cajón especial, aquel en el que mi esposo y yo guardamos nuestros juguetes sexuales. Escojo un dildo con ventosa y lo pego en la superficie de una mesa de madera que tenemos en el cuarto. De espaldas hacia él comienzo a metérmelo en el coñito y pongo mis ojos en blanco.
    
    Estoy tan excitada y caliente que no me detengo. Subo y bajo en él mientras mis nalgas rebotan en la superficie plana. Mis senos se mueven, rebotan y es una vista maravillosa.
    
    Qué zorra me siento. Me toco el ombligo y me pongo las manos en la cintura, imaginando que es Keev quien me está sujetando para ensartarme en su verga.
    
    Después de un rato ...
    ... me aparto de ahí, quito el dildo de la mesa y me dirijo a la cama. Tomo una almohada y la monto. Dios, el roce que produce en mi bizcochito mojado me hace gemir y poner los ojos en blanco. Como me gustaría que la almohada fuera un hombre y otro me lo estuviera metiendo por detrás.
    
    —Soy una zorrita muy caliente… Aaah… aaaah…
    
    Comienzo a cabalgar sobre la almohada y abro más mis piernas para que los labios de mi vagina puedan agarrar la tela. Me azoto un par de veces y la piel se me pone rojita.
    
    —Qué rico papi… sigue así.
    
    Agarro mi dildo y me lo comienzo a meter en el ano. Lo apretadito de mi culito me hace ver estrellas, pero estoy tan mojada que se desliza pronto y queda totalmente dentro. Agradecí el no haber desayunado y el haberme dado una ducha rápida esa misma mañana.
    
    Sigo cabalgando en la almohada y ahora la parte trasera de esta empuja el dildo cada vez más adentro.
    
    —¡Sigue, sigue así!… aaah… aaaah… ¡Sí, sí, sí me gusta!
    
    Detengo un segundo los movimientos y me meto dos dedos en el coño.
    
    Estoy a punto de explotar. Retomo los movimientos y voy aumentando el ritmo. Ya no me contengo en gemir, sé que estoy alcanzando el orgasmo y es tan electrificante que cuando me corro, un chorro de eyaculación femenina sale de mí y me hace gritar y estremecerme.
    
    Un poco más calmada contemplo como he dejado de mojada la cama y la almohada y me dejo caer hacia atrás, sintiendo todavía el pene de plástico clavado en mi anito y mi vagina chorreante.
    
    Sin duda, ...