-
El viejo vecino me hizo suya
Fecha: 17/02/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Melisa, Fuente: TodoRelatos
... erección tremenda, que el viejo no podía disimular. Sin saber por qué, yo me sentí muy perturbada por ello, lo que me dejo completamente sorprendida y claramente sentí un cosquilleo en mi entrepierna. Muy apenada, no sabía a donde voltear y quería retirarme, rápidamente de ahí, sin embargo, mis pies no me obedecían. Me sentía de lo más nerviosa, trataba de meterme en mi casa, pero a la vez quería quedarme y seguir mirando todo eso que se adivinaba dentro de su pants. El condenado viejo lo noto y sonriendo se acomodó mejor su erección para que la viera de una mejor manera, parecía reventar su pants y yo estaba ya, más que curiosa, muy excitada y sorprendida por lo que se veía y pensaba en ese momento. Dios mío, mi vecino la tiene al doble del tamaño de mi marido. Estaba llena de nerviosismo y un morbo increíble de razonar debido a que el era un señor mucho mayor que yo, feo y desaliñado al que, me daba cuenta me sentía atraída de estarle viendo como estaba de excitado por mí. Sin saber por qué, hice algo que nunca me había pasado por la mente y mucho menos con el señor Manuel. Algo coqueta, debo confesar, le pedi que si me podía ayudar a llevar las compras a la cocina, mi casa que estaba a escasos 20 metros de donde nos encontrábamos y el acepto de inmediato. Por nada del mundo el viejo se iba a perder la oportunidad de seguir morboseando mis nalgas, y por lo que él podía notar, con todo mi agrado por sentirme deseada por él. Así que tomo las compras y caminamos a mi ...
... casa, el detrás de mí, deleitándose. Abrí la puerta y me dirigí a la cocina, le pedí que pasara a dejar mis compras, el me siguió y, al detenerme, el aprovecho para darme un discreto, pero bien rico arrimón de verga, que me hizo estremecerme todita, me puse toda chinita y mi conchita empezó a palpitar de emoción. Me aparté de él y en lugar de agradecerle y despedirme ya, como era lo que procedía en ese momento, de pendeja le ofrecí algo de tomar, a modo de agradecimiento por su ayuda. Discretamente le volví a mirar el bulto y, para mi sorpresa, ahora ya se le miraba más grande, me imagino que a causa del arrimón que me dio. M di vuelta para servirle el refresco y aproveché para hacerlo con total lentitud y que el viejo tuviera tiempo de seguirme viendo mis redondas y muy paradas nalgas. Yo me sentía transpirar nerviosa y mis pezones los sentía duros y bien parados, el condenado viejo, los tenia a la vista y se relamía al mirarlos. Empecé a acomodar mis compras en lo que él se tomaba su bebida. Al poco, se acercó nuevamente a mí por detrás y nuevamente me dio tremendo arrimón, que me hizo enrojecer, al sentir su enorme bulto quererse acomodar en medio de mis nalgas. El condenado no se movió, pero ni tantito, con voz baja, nerviosa y bastante excitada, me dijo casi al oído, ¿te ayudo? Yo tampoco me moví, me estaba gustando de más sentir su enorme bulto entre mis nalgas. Tal vez el se dio cuenta de la situación, ya que, sin más, me tomo de la cintura apretándome más hacia ...