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El viejo vecino me hizo suya
Fecha: 17/02/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Melisa, Fuente: TodoRelatos
... él y frotándome la verga ya muy descaradamente. Yo ya estaba que ardía, quería sentirlo cada vez más y más, así que yo no me podía mover para escapar. Sus manos no las quitaba de mi cintura. Me empezó a decir, tan joven, tan linda y a leguas se nota que también eres pero bien caliente. Yo toda colorada, nerviosa y presa de excitación, no me movía y lo dejaba hacer. Sus manos empezaron a bajar hacia mis muslos, acariciándome levemente las nalgas, yo llena de excitación y completamente roja de la cara, decidí poner un alto, ya que la cosa se estaba poniendo de lo más peligrosa. Disculpe le dije, necesito acomodar lo que falta de mis compras, fingiendo y tratando de disimular mi excitación y me aleje. Sin embargo, el viejo pervertido, notaba que mi respiración era agitada y mis pezones los sentía aún más duros y parados, y se veían claramente a través de mi sujetador de media copa. Pensé que ya había sido más que suficiente con lo que le había permitido ver y hacer a mi vecino y que ya debía dar por terminada esta situación, pero en mi mente aún se encontraba fija su tremenda erección que saltaba a la vista, así que tarde un poco en procesar todo, así que nerviosa, solo le agradecía la ayuda brindada y le decía que ya se fuera, porque iba a preparar la comida. Parecía que el viejo había entendido, por lo menos eso creía yo. Lo acompañe a la salida, el condenado me dejo pasar y justo cuando cruzamos la puerta hacia la salida de la casa, nuevamente me tomo de la cintura ...
... arrimándome su vergon por tercera vez, diciendo, que envidia de todo lo que ese está comiendo tu marido. Yo pendeja, sin querer respondi con sinceridad, no se crea don Manuel, mi esposo ya casi no me toca. Eso fue como una instruccion para el viejo pervertido. Me atrajo hacia él y sentí como recargo su erección entre mis nalgas que me hicieron brincar por lo dura que la sentía y le conteste, no por favor, no se pase, ya fue suficiente, decía yo con aire de molesta, pero mis nalgas decían otra cosa y no se movieron de su lugar permitiendo que siguiera punteándome y, claro está que el viejo continuo, vaya par de nalgas mamacita, en verdad son un manjar. Realmente dudo mucho que te llenen plenamente, como te mereces.Ayyy don manuel, yo le decía, ya señor por favor. Por mi tono, no se sabía si le decía ya por favor pare y váyase, o ya por favor, métamela todita. Así que el viejo me tomaba de las caderas, tomándome con ambas manos de los costados, subiéndome la falda hasta arriba de las caderas, dejando a la vista mis hermosos muslos y maravillosas nalgas. El viejo aprovecho para bajarse los pants, haciendo que su enorme verga saltara de gusto y empezó a frotármela con grandes deseos por perderse entre mis nalgas. Pensé en Io inapropiado de la situación, además que nunca le había sido infiel a mi marido, ni siquiera Io había pensado y me sentía muy incómoda a pesar de la tremenda calentura que ya experimentaba por la situación por lo que traté de zafarme. Avance tratando ...