1. Tarde de maratón de piratas del caribe


    Fecha: 18/02/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Tiago Vilas, Fuente: TodoRelatos

    Unos veinte minutos después no dejaba de pensar en lo ocurrido. No podía. Mi mente volaba en círculos repasando imágenes, sonidos y olores; y mi erección tan solo oscilaba entre dura y extremadamente dura; tal era mi grado de excitación que ni por un momento llegué a temer por el hecho de que Gus se enterase y viniera a estrangularme. Sin ir más lejos, era una posibilidad que ni se me pasó por la cabeza. Todo mi ser estaba centrado en los momentos recién vividos y en mis ganas de apagar el fuego que se había encendido.
    
    Oí unos ruidos al final del pasillo. Sin duda venían de la habitación de Gus y Nieves. Se oían voces en bajo y alguna risita entrecortada. Mi cerebro en ese momento lo único que pensaba era en sexo y por ello los pensamientos eran: ¿y si están follando? Vete a ver.
    
    Hice lo posible por no levantarme para ir a indagar. Luché con todas mis fuerzas durante, al menos, quince segundos; luego, el animal en el que me había convertido, se puso en pie y fue en busca del origen de esos sonidos.
    
    Anduve de puntillas, abrí algo más la puerta, me asomé con sumo cuidado y cuando me aseguré de que no había nadie por el pasillo ni en el baño, continué el “paseo sigiloso” hasta la habitación del fondo, cuya puerta también estaba ligeramente abierta para luchar contra la concentración de calor imperante, y en la cual se vislumbraba un hilillo tenue de luz. Sin duda aun había vida ahí dentro. Seguían despiertos, las voces y las risillas, ahora más perceptibles, ...
    ... confirmaban mi sospecha.
    
    Seguí avanzando poco a poco. Jamás me había costado tanto recorrer veinte metros. Pero la ocasión lo requería.
    
    Según iba recortando distancia iba escuchando mejor algunas cosas. Pero no todas. Sin duda estaban teniendo algún tipo de intimidad sexual.
    
    -…y…seguro…cara… ¿no? – le entendí a él.
    
    -Si, te hubiera gustado… - la oí a ella.
    
    -Vaya…Mike,Mike… - respondió Gus.
    
    -…si…yo también…flipado – siguió Nieves.
    
    Así, de forma intermitente, no entendía nada, para que mentir. Además, estaba excitado y tenso por el nerviosismo de ser pillado. Todo iba en contra de mi capacidad de escuchar, pero igual daba, lo que yo estaba deseando es ese momento era ver. Y en ello me centré. Justo entonces oí movimientos nuevos que hasta ahora no había oído.
    
    -Así, mira – dijo nieves.
    
    Me asomé por primera vez a mirar por la estrecha apertura entre el marco y la puerta y, me quedé helado. Estaban, como era de esperar, en la cama, completamente desnudos; iluminados por una tímida lamparita. Él tumbado boca arriba y ella, a la cual veía de espaldas, estaba a horcajas sentada sobre su boca. Si, estaban exactamente igual a como habíamos estado hacia escasa media hora. Sentí en ese momento algo similar a una traición. No es que esperase nada de lo que había pasado, ni me creí jamás alguien diferente a cualquier otro mortal, pero aquello era, era casi una burla. No sabía bien como sentirme, pero lo que estaba claro es que a mi polla le importaba bien poco mi orgullo ...
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