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Todos en el gimnasio vieron desnuda a mi mujer
Fecha: 23/02/2026, Categorías: Voyerismo Autor: Allucard, Fuente: CuentoRelatos
... normalmente llegábamos y él estaba en una llamada, nos pidió 5 minutos y nos dijo que ya nos atendería, que pasáramos a la oficina (la cual estaba después del escritorio de recepción, donde pasaba el instructor cuando no estaba ayudando a algún cliente). No pasaron los 5 minutos y él entró, ya sin el teléfono. Y después de saludarnos y platicar cosas triviales, procedió con su plan de nutrición y todo eso. A todo esto, yo estaba nada más aburrido y pensando que era una pérdida de tiempo, pero no quería oponerme a lo que mi mujer quería hacer, no me imaginaba que jamás olvidaría ese momento. Después de explicar un poco cómo sería todo el proceso, sacó una cinta métrica de la gaveta de su escritorio (voy a describir la oficina para que tengan una idea más clara de cómo era todo). Después de recepción, había una puerta, todo el tiempo se mantenía abierta, pero como estaba como de lado, no se veía desde el escritorio para adentro, porque había como que cruzar un mini pasillo para entrar, ya la oficina era un poco amplia, larga sobre todo, tenía una báscula casi al medio, una pizarra a un costado, en el otro lado -enfrente- habían unos lockers, supongo que para los instructores y él, y al fondo, a unos 6 metros, estaba su escritorio, con una computadora, un archivero, etc. Había, casi al costado de la báscula una repisa con trofeos, reconocimientos y adornos. Retomo acá el relato. Cuando se acercó con la cinta métrica, el dueño a quien llamaremos “Julio” le dijo a mi ...
... mujer que se quitara toda la ropa, mi mujer me vio como extrañada y yo solo asentí con calma, en ese momento yo sentí una punzada en la verga, se me quitó todo el aburrimiento y comencé a pensar que esto sería algo buenísimo. Mi mujer se quedó como dubitativa entonces Julio le insistió, “quítese toda la ropa, por favor, todo, todo. No se preocupe que no es mi primera clienta, estoy acostumbrado a esto, no tiene nada que no haya visto muchas veces.” Mi mujer reaccionó, me vio y volví a asentir, se quitó primero el top, luego el brassier, quedaron sus tetas expuestas, yo ya estaba empalmado. Julio se ofreció a sostenerle la ropa, yo tenía en las manos la botella de ella y la mía, junto con las toallas que normalmente llevábamos, por lo que resultaba más fácil para él ofrecerse a tener la ropa. Ella se apoyó en la pared y se quitó los zapatos, se quitó los calcetines y luego se bajó la licra, ese día llevaba una larga. Noté cómo Julio estaba viéndola, sentí que ya empezaba a mojarse mi verga y después Julio le dijo, también el calzón, mi mujer se lo bajó, lo dobló y lo metió en medio de la licra. Vi una leve sonrisa en el rostro de Julio y cómo recorrió el cuerpo de mi mujer. Tomó toda su ropa, incluso los zapatos y se los llevó hacia la silla de su escritorio, o sea, súper lejos de donde estábamos. Mi mujer me vio así como de “qué locura esto” y yo le dije que se relajara. Llegó Julio nuevamente y comenzó a tomarle medidas de todas partes del cuerpo a mi mujer, mientras ...