1. Exorcismo y lascivia en el convento (Cap IV)


    Fecha: 25/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Domadordepalabras, Fuente: TodoRelatos

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    Capítulo IV
    
    El vicio de la joven novicia.
    
    La penumbra de la noche, ocultaba la vergüenza de aquella muchacha de Blancas curvas, sinuosas pechos grandes y turgentes, y unas caderas tan amplias como diminuta era su cintura…
    
    Su cuerpo, un auténtico y sensual instrumento para el deleite visual, había sufrido unas horas antes, toda suerte de tormentos sexuales.
    
    Sentía un terrible y tormentoso dolor anal que la impedía ni siquiera poder sentarse normalmente.
    
    A duras penas, pudo recorrer con las piernas arqueadas por el dolor, aquellos amplios, oscuros y lúgubres pasillos de aquel convento, conquistado por el maligno, hasta llegar a su celda de retiro.
    
    Avergonzada ante tamaña y diabólica bacanal, La muchacha no paraba de llorar mientras había vertido una jarra de agua sobre un yelmo de barro.
    
    Nerviosa y dolorida, se colocó en cuclillas sobre aquel yelmo de agua fría, situando el agua justo sobre su pudenda y mancillada zona íntima.
    
    Con un trozo de jabón, embadurnó un trapo, lo humedeció y comenzó a hacerse friegas en toda esa zona. La más dolorida era su zona anal, la cual, cuando intentaba palparse, sentía una abertura anormalmente grande.
    
    Extrañamente, se asombró al ver de lo que era capaz de soportar esa zona suya, y dejándose llevar por una extraña curiosidad, introdujo un dedo dentro de esa enorme abertura…
    
    Al ver que un dedo quedaba sobradamente holguero, introdujo un segundo ...
    ... dedo, y descubrió que seguía quedando mucho espacio en aquel agujero terriblemente perpetrado por el maligno carnero negro…
    
    De repente, una extraña sensación se apoderó de ella y ya no solamente llevada por la curiosidad, introdujo un tercer dedo, comenzando ya a ajustarse un poquito la zona, pero fue a más e introdujo un cuarto dedo, y vio que ahora si le entraba bastante mejor en ese enorme agujero.
    
    Viendo que podía meterlo sin dificultad, se arriesgo y metió el quinto dedo, lo que suponía que pudiese meterse toda la mano al completo dentro de su cavidad anal…
    
    Miriam, se sorprendió al ver lo extremadamente dilatado que le había quedado ese antaño virginal orificio anal.
    
    Un calor intenso de recorrido toda su mejilla, hasta llegar a las cuencas de sus ojos, inmediatamente sacó la mano de ese dilatadisimo agujero, e introdujo todo el trapo húmedo y con jabón dentro.
    
    Los sacó y lo metió, lo sacó, y lo metió, y cuando menos se lo esperó, había metido todo el trapo húmedo junto a su mano, dentro de ese extraordinario hueco, que se había formado entre sus cachetes.
    
    Al instante, volvió en sí, y recapacitó.
    
    Sacó su trapo de esa zona, lo enjuago en el yelmo, y esta vez se lo pasó por toda su zona púbica.
    
    Inocentemente restregaba ese trapo enjabonado de abajo hacia arriba, de abajo, hacia arriba, por sus ingles, por su escasamente poblado, monte de Venus…
    
    El frescor de aquel trapo, intentaba calmar el calor que estaba sintiendo en aquel instante, recorriendo ...
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