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La decisión de Sara, cuernos para todos
Fecha: 25/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Sarasex, Fuente: CuentoRelatos
Me llamo Sara y soy una mujer de 44 años, estatura mediana, melena larga y morena a juego con una cara dulce y angelical que acompaña a un cuerpo con unas curvas de infarto. Tengo los pechos enormes pero muy bien puestos y unas caderas muy marcadas que terminan en una estrecha cintura que acentúan aún más las curvas de un cuerpo que es absoluta locura y obsesión para cualquier hombre. A pesar de esto, soy una mujer muy clásica, estoy casada con el que fue mi novio desde los 18 años, Juan, el único hombre con el que he estado y al que quiero como el primer día. Trabajo en una empresa con otras 50 compañeras y apenas 4 compañeros. En nuestro trabajo somos un equipo, estamos demasiadas horas juntas compartiendo un espacio reducido, lo que nos lleva a entablar relaciones de amistad muy fuertes y bromear de manera natural sobre cualquier tema, sobre todo sexual. De todos ellos, desde hace muchos años tengo una fuere amistad con Silvia, una chica de cara preciosa, bajita pero muy bien proporcionada. Somos de esas amigas que daríamos la vida una por la otra. El tercero en discordia es Álvaro, un compañero unos 10 años más joven que nosotras, muy atractivo y triunfador con las chicas. Durante años nos contaba con pelos y señales las relaciones que tenía con mujeres de todas las edades a la par que flirteaba con nosotras, especialmente conmigo por el morbo que le daba que estuviera casada y porque, textualmente, mis tetas y mi culo lo volvían loco. Como él ...
... decía, parecía Bámbola con mis contoneos cuando andaba de un lado para otro. “No sabes las ganas que tengo de follarte, Sara, no se puede estar más buena. A ver si un día te decides o, por lo menos, me enseñas las tetazas, son una locura” -¿Quieres que te haga un hombre, no? Habrás estado con muchas, pero no como yo, no me duras ni un asalto. Contestaba yo entre risas de mis compañeras que me seguían el rollo sumándose a la fiesta. Tanto que, al menos 5 de ellas, ya habían mantenido relaciones con Álvaro y todas hablaban maravillas, sobre todo del enorme tamaño de su pene. He de admitir que hablaban tanto de ello que llegué a sentir curiosidad. Yo era su musa, su mayor deseo, pero no le correspondía, algo que enfadaba como ninguna otra cosa a mi marido. Y es que es esto lo que ha marcado mis más de 25 años de casada con Juan. Sexualmente lo he aprendido todo de él, disfruto las relaciones con mi marido, pero tengo poca iniciativa y tengo más que suficiente con él. Juan es justo lo contrario, desde los primero meses de relación fantaseaba con que yo estuviera con otro hombre, quería saber qué sentiría yo con otro hombre, ser un cornudo. Yo no entendía nada, pero le seguía el rollo mientras estábamos manteniendo relaciones, aunque le pedía que dejara el tema una vez acabábamos. Con los años, ese deseo fue en aumento y se las ingeniaba para buscar candidatos y, como no, en cuanto le conté las cosas que me decía Álvaro en el trabajo lo tomó como el candidato ...