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MI PRIMA MARY, ESPECIAL
Fecha: 27/02/2026, Categorías: Incesto Autor: loverbks, Fuente: SexoSinTabues30
... acosté boca abajo y me acerqué a su sexo lentamente. Ella ya arqueaba su cuerpo ofreciéndomelo con pasión. No perdí más tiempo y me puse a saborear las mieles de su vagina, primero lentamente, pero como comenzó casi de inmediato a gemir sonoramente, me calenté de más y se lo hacía con avidez y desesperación. Le dediqué buenos minutos a chupar su clítoris, alternando con lengüetazos cortos y rápidos, ella se aferraba a mi cabello y dirigía mi cabeza donde y como sentía más rico. Mi saliva y sus jugos descendían bajo su vagina hasta llegar a mis sábanas, por lo que entonces se me antojó algo; le acariciaba con mi dedo medio desde sus labios hasta la entrada de su culito, haciéndole nadar en fluidos, de tanto en tanto le masajeaba con movimientos circulares fuera de este, mientras bebía sus néctares y le daba placer, como no queriendo presionaba su culito, solo unos milímetros para hacer llegar adentro la mezcla para penetración; cada vez que lo hacía se notaba aquello más suave, y sin barreras para proseguir adentro. Escupí sus jugos sobre mi dedo y aceleré mi acometida sobre sus clítoris, luego, cuando comenzó a gemir más duro, como colegiala japonesa de película, aproveché sus movimientos de cadera abierta, que me decían estaba muy relajada y con muchas ganas de recibir algo le mostré mi dedo a su culito muy mojado y embarrado de fluidos y acometí en su anito suavemente; metí mi dedo hasta la primera falange y sentí su mano buscar la mía, me tomó de la muñeca pero aflojé la ...
... embestida y aceleré mi succión de clítoris, ella se relajó y entré un poco más, ella de nuevo hizo por detenerme, y apliqué la misma estrategia. Sentía como su esfínter estrangulaba mi dedo, y al detenerme poco a poco se relajaba. No se qué sentía pero no hacía nada por sacar ese intruso. Yo ya mamaba todo lo que mi boca alcanzaba a abarcar y metía mi lengua en su vagina, y cambiaba nuevamente a succionar su clítoris ávidamente. Saqué mi dedo y lo recargué de fluidos, restregué mi cara en su vagina girando la cabeza violentamente y chupaba su sexo casi salvajemente. Entonces sin agua va, deslicé mi dedo mojado previamente en su anito, ya con más facilidad, y conforme entraba yo aceleraba la estimulación de su vagina. Ya no dijo nada, ni cuando mis nudillos chocaron con sus nalgas. Solo gemía más fuerte. De pronto soltó mi cabeza y dijo con mucha dificutad: ya me-te-me tu co-sa….por fa-vor……sin abrir sus ojos. La dije date vuelta, al tiempo que ponía uno de mis cojines junto a ella. Mira, por fa acuéstate arriba de él, ponlo bajo tu ombligo, le dije y así lo hizo, de tal manera que sus hermosas y grandes nalgas quedaron apuntado hacia el techo de mi habitación, ella se recostó sobre sus manos bajo el mentón y preguntó: Qué me vas a hacer? Te voy a hacer sentir rico, ya verás, le dije, y sin decir más le metí mi pene en su hinchada puchita, ella de manera refleja paró más su trasero y pude ver como se aferró a las sábanas con sus manos apretándolas fuertemente y comenzó a gemir ...