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Fecha: 01/03/2026, Categorías: Incesto Autor: fuego de Hefesto, Fuente: TodoRelatos
... incrústasela bien dentro del útero a esa putita. Tras unos momentos más de penetraciones muy duras pensé lo que pude y decidí llevar la manija de la situación, haciendo participar activamente a mi madre en el empotramiento a Rebeca. – Cómele el coño a esta puta… – ¿Qué? – Ven mamá, que Rebeca te lo coma. A mi madre se le ocurrió lo más sencillo, acercó la butaca que quedaba más o menos a la altura de la cama y se abrió de piernas… iba a ser el momento de Rebeca y así fue, estaba siendo penetrada por su mejor amigo, mientras le comía el coño a su suegra, yo me concentraba y hacía los típicos ruidos de empuje, Rebeca tenía el coño y la boca llena. Mi madre se revolvía en la butaca mientras se tocaba el clítoris y le comían el coño… sus tetas también eran avasalladas con sus dedos. Al cabo de unos minutos no podía más de ser partícipe de tan morbosa orgía y eyaculé dentro de Rebeca, ella soltó un pequeño gemido y siguió unos segundos más comiéndole el coño a mi madre hasta que paró y esta soltó un resoplido… era una reacción en cadena de orgasmos… Rebeca al percibir mis chorros de lefa inundar su útero y mi madre al sentir la comida intensa que le procuraba mi amiga íntima. Rebeca se recostó sobre la cama, cansada y con uno de sus últimos alientos dijo… – Joder qué subidón… eso hay que repetirlo… Ella daba por concluida la experiencia, pero no así mi madre que aún tenía… hambre. Tras cerrar las piernas se levantó de la butaca y cogiendo mi polla con su ...
... mano miró a Rebeca… – ¿Puedo? ¡Me gustaría follarme a mi hijo! Rebeca solo miró y asintió… entonces mi madre comenzó a comerme la polla aun con restos de semen y flujo vaginal de Rebeca embadurnando mi tallo…, primero despacio y luego esmerándose más con la lengua. Era la segunda vez que mi madre me la comía ese día y aunque la primera vez había ido bien se notaba que nunca tenía bastante. Desde bien jovencita había mamado muchas, se había tragado unas cuantas así que la técnica estaba muy mejorada y era mucho más dulce con sus labios saboreando todas las partes que podía. Estaba siendo mágico. Me la estaba comiendo mi madre mientras mi novia estaba recostada a mi lado, desnuda y exhausta por la noche que habíamos tenido. Al cabo de un rato acabó la mamada y se abrió el coño con dos dedos para invitarme a entrar. Rebeca no se perdió un detalle y allí mismo con los tres sobre la cama me follé a mi madre al estilo misionero… volví a correrme dentro de ella, ambas tenían toda mi leche en sus coños y mis huevos completamente secos. Ahora sí acabó la noche de locura, tras las pertinentes limpiezas de cuerpo Rebeca se vistió y se marchó la acompañé a su casa y a la vuelta, mi madre y yo nos quedamos charlando un rato acostados en la cama donde habíamos follado los tres… ambos estábamos anonadados, pero me daba la sensación que ella más que yo, aquella noche ya no hablamos apenas ya que el cansancio se apoderaba de nosotros. Ya en la cama con mi madre dormida me vino una ...