1. Mi marido, yo y cuatro más


    Fecha: 03/03/2026, Categorías: Bisexuales Autor: RoF, Fuente: CuentoRelatos

    Después de un año de trabajo, las merecidas vacaciones.
    
    Mis padres tienen un apartamento en un edificio de cuatro platas, cuatro apartamentos por planta, locales comerciales en la planta baja, garaje subterráneo para los vecinos, en total veinte plazas, está situado casi a primera línea de mar, nos conocemos todos los del edificio de varios años, pero en este, se había vendido un apartamento en el mismo rellano, del cual todavía no conocíamos a los inquilinos.
    
    Una mañana soleada llegamos al apartamento, era muy temprano para comer, el sol calentaba como invitando al refrescante baño, no lo dudamos, solo estábamos a dos pasos de la arena, sin abrir las maletas, solo con el bañador, dos toallas y la crema, nos apresuramos a recibir los primeros rayos de sol de la temporada, nuestro cuerpo estaba un poco dorado por los uva de que dispone el gimnasio que frecuentamos.
    
    Después de saludar a algunos vecinos de apartamento que como nosotros iban cada año, dispusimos las toallas para dorar un poco mas nuestros cuerpos.
    
    Al poco llego un grupo de cuatro hombres, uno de nuestros vecinos nos los presento, Antonio y Juan eran los que parecían más jóvenes entre veinticuatro y veintiocho años, Julio un poco mayor de unos cuarenta y Mario era el propietario, de unos cincuenta años, nos presentamos nosotros, yo Elvira treinta años, y mi marido Manuel de treinta y cuatro.
    
    No había mucho espacio disponible y se situaron cerca de nosotros, no pude resistir la tentación de ...
    ... mirarlos mientras se desnudaban, me daba una especie de morbo, naturalmente se dieron cuenta por mi descaro y me premiaron con una dulce sonrisa.
    
    Ellos tampoco ocultaron mirarme, solo llevaba la parte de abajo del bikini, mis pechos algo voluminosos pero erguidos, eran al blanco de sus miradas, soy muy coqueta, me gusta sentirme deseada, una de mis fantasías es hacer posiciones delante de un pequeño grupo de hombres para excitarlos, mi marido apenas se dio cuenta, estaba muy entretenido mirando de reojo a nuestras vecinas.
    
    Los dos más jóvenes con agua apenas en la cintura, se pusieron a jugar tirándose una pelota, a mi estos juegos me van, sin preguntar me incorpore al grupo, corriendo y saltando mis tetas se movían de un lado para otro, arriba y abajo, uno de los dos se zambullo alejándose un poco nadando, quería esconder la gran erección que mis pechos le habían producido.
    
    Por la noche coincidimos con nuestros vecinos, en una pequeña discoteca, fuera del pueblo, a mi marido no le gusta bailar, pero si ver como yo lo hago, se excita viéndolo, me hace vestir muy sexy y provocativa, si se acerca alguien insinuándose mientras bailamos sea hombre o mujer todavía se excita mas y como sé que le gusta dejo que me toquen un poco mientras contorneamos nuestros cuerpos.
    
    Julio y Mario se sentaron al lado de mi marido, Antonio y Juan bailaban conmigo, me pusieron en medio de los dos, la pista se fue llenando, nos quedamos a un lado, para no privarles del espectáculo a mi marido y ...
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