1. El esposo del Mafioso. Mascaras y Deseo


    Fecha: 04/03/2026, Categorías: Gays Autor: Fiore, Fuente: TodoRelatos

    Capítulo Especial.
    
    “Máscaras y Deseo”
    
    El salón se había quedado vacío. La mascarada que había sido ofrecida en honor de Amir se había acabado, en el ambiente aún quedaba la tensión que los invitados dejaron atrás, la tensión de jugar con mascaras sin saber quien es el otro.
    
    Luces bajas, No había voces, ni pasos, ni rostros. Solo Augusto, de pie en medio del salón.
    
    Aun llevaba puesta una máscara roja, elegante, afilada como una sonrisa. Su respiración era lo único que se escuchaba mientras caminaba sobre el mármol frío.
    
    En un rincón, sobre un diván rojo, Pietro lo veía desde la distancia. Vestido completamente de negro, con la espalda apoyada con toda la arrogancia del mundo. Su máscara sólo cubría la mitad del rostro: dejando ver sus ojos azules, que emanaban fuego.
    
    Le hizo una seña con la mano, sin hablar. Una orden. Augusto se acercó sin pensarlo.
    
    Augusto lo entendió y obedeció. Sin pensar. Sin dudar. Sus rodillas tocaron la alfombra y sus dedos fueron directo a la camisa de Pietro. Empezó a desabotonarla, una por una, viendo cómo quedaba expuesto ese pecho firme, caliente, masculino. Tragó saliva. Estaba desabrochando su pantalón cuando entonces,
    
    Unas manos lo tomaron por la cintura.
    
    Sintió el calor de unos labios en su cuello. Respiración contra su piel. Su cuello se erizó de inmediato al contacto con el calor.
    
    —No pensé que pudieras verte tan bien de rodillas qalbī—susurró una voz diferente, más joven, más juguetona.
    
    Augusto se tensó. ...
    ... Miró por encima del hombro.
    
    Era Amir, su máscara era dorada, elegante, como si fuera parte de su rostro. Iba descalzo. Solo traía puesta una falda de tela suave, dorada también, que apenas le cubría lo justo. Su torso desnudo brillaba con ese tono de piel morena perfecta, tallada, como si hubiera sido hecho para ser admirado.
    
    Le estaba besando el cuello, mientras sus manos se colaban bajo su camisa, acariciando su pecho, sus costillas, sus pezones.
    
    Augusto giró hacia Pietro, buscando una reacción. ¿Celos? ¿Ira?
    
    Pero no. Pietro sonreía.
    
    Esa sonrisa, llena de poder, de lujuria, de control. Le tomó las manos a Augusto y las llevó de nuevo a su cintura, a la hebilla del cinturón.
    
    —No te detengas…
    
    Amir, mientras tanto, le estaba desvistiendo. Lento. Seguro. Le bajó la camisa por los hombros, le besó la espalda, y luego dejó caer la tela hasta el suelo.
    
    Augusto era un mar de sensaciones, su interior gritaba que no debía pero su cuerpo lo deseaba, muy dentro de él le gustaba ser deseado por ambos.
    
    —Sabía que serías delicioso —susurró cerca de su oído.
    
    Augusto estaba ardiendo. Frente a él, Pietro. Detrás, Amir.
    
    Augusto temblaba.
    
    No por miedo, sino por lo que estaba sintiendo.
    
    Amir lo desnudaba lentamente, como si disfrutara más del proceso que del resultado. Cuando la tela cayó por completo y su cuerpo quedó expuesto, él quiso taparse… pero unas manos fuertes le tomaron las muñecas desde atrás.
    
    —No lo hagas —susurró Amir con voz ronca—. No ...
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