-
El esposo del Mafioso. Mascaras y Deseo
Fecha: 04/03/2026, Categorías: Gays Autor: Fiore, Fuente: TodoRelatos
... escondas lo que es perfecto. Y entonces, su pelvis chocó suavemente contra él. La sintió. La erección de Amir, dura, caliente, se presionó contra sus glúteos, aún cubierta por la delgada tela dorada. Se pegó más a su espalda, respirando hondo contra su nuca. El contraste entre sus pieles lo volvió loco. Augusto jadeó. Frente a él, Pietro seguía mirándolo desde arriba, como si nada de eso lo perturbara. Sus piernas abiertas, relajado, la camisa desabotonada y la máscara negra haciendo de sus ojos dos brasas encendidas. Estaba disfrutando cada segundo. Amir estiró la mano, sin decir nada, y desabrochó el pantalón de Pietro frente a los ojos atónitos de Augusto. —Déjame ayudarte —murmuró con tono burlón y sensual. Bajó el pantalón justo lo suficiente para liberar su miembro. Pietro no se movió. Estaba duro. Imponente. Latiendo. Amir sonrió, encantado con la visión, y luego tomó las manos de Augusto y las colocó alrededor de la base del miembro de Pietro. —Así… —susurró en su oído, guiándole los movimientos, lento al principio. Los dedos de Amir rodeaban los suyos. Controlaba el ritmo, la presión. Pietro soltó un leve gruñido, cerrando los ojos con placer. Augusto no sabía si temblaba por lo que hacía… o por lo que estaba a punto de pasar. —¿Está bien que… que pase esto? —murmuró sin dejar de moverse, con la voz entrecortada. Su mirada se alzó, buscando en Pietro algún gesto que lo detuviera. Pietro abrió los ojos, y esa sonrisa suya —la ...
... que era toda poder, deseo y dominio— volvió a aparecer. —Te prometí placer, ¿no? Una pausa. Sus ojos brillaron con lujuria. —Si esto te lo da… entonces sí. Está bien. Amir dejó escapar una pequeña risa ronca, de victoria. Colocó su mano sobre la cabeza de Augusto bajando, guiándola hacia el miembro de su esposo, Augusto abrió la boca saboreando el miembro de Pietro, provocando que el cuerpo de Pietro se tensara. —¿Sientes eso? —le susurró al oído, mientras frotaba lentamente su erección entre los glúteos de Augusto, sobre la tela—. Nos estás volviendo locos, qalbī. Augusto soltó un gemido. Su cabeza iba a explotar. Era deseo, pura carne. Su cuerpo atrapado entre dos hombres peligrosos, hermosos y completamente dispuestos a devorarlo. Amir soltó sus manos y se arrodilló detrás de él. Lo besó entre los omóplatos, lento, dejando que su aliento cálido se deslizara por su espalda. —Ahora sé por qué no te quieren compartir —susurró justo antes de bajar un poco más, dejando un camino de besos húmedos por su columna. Augusto continuaba chupando de arriba a abajo el miembro de Pietro y dejó escapar un gruñido bajo, casi animal, y apoyó una mano sobre su cabeza, empujándolo con suavidad pero con firmeza. —Ya sabes que hacer… Augusto abrió la boca, dejando que la cabeza de su miembro se deslizara sobre su lengua, tibio, duro, grueso. Chupó lento al principio, mientras su otra mano acariciaba la base. Las caderas de Pietro se movieron casi sin querer, ...