1. El esposo del Mafioso. Mascaras y Deseo


    Fecha: 04/03/2026, Categorías: Gays Autor: Fiore, Fuente: TodoRelatos

    ... Apretó más fuerte su propio miembro, los ojos entrecerrados.
    
    —Hazlo más fuerte —ordenó Pietro. Acercando su miembro a la cara de Augusto.
    
    Y Amir lo entendió. Lo tomó con más violencia. Sus caderas chocaban con las suyas, con ritmo, con hambre, con poder.
    
    —Jódeme, qalbī… jódeme como si fueras mío —susurró Amir, jadeando, perdiendo el control.
    
    Augusto gritó. El placer era brutal. Su miembro goteaba, sensible, al límite, comenzó a estimularse al ritmo de Pietro.
    
    Pietro gimió, corriéndose con fuerza, el esperma salpicando su propio abdomen y la cara de Augusto. Sus ojos nunca dejaron de mirarse.
    
    Amir lo sintió.
    
    —Dámelo… dámelo todo… —gruñó, y con una última embestida, se vino dentro de él, profundo, caliente, lleno.
    
    Ambos gemían, respirando como animales. El cuerpo de Augusto se desmoronó sobre Amir, que lo abrazó por la cintura mientras aún palpitaba dentro de él.
    
    Todo temblaba. Todo ardía.
    
    La imagen de Amir gimiendo bajo él, el rostro tenso de Pietro al venirse…
    
    Todo se disolvió en la oscuridad.
    
    Augusto abrió los ojos de golpe.
    
    Estaba en la cama. Jadeando. Empapado en sudor. La habitación estaba en silencio, apenas iluminada por la luz de la luna que se colaba por la ventana.
    
    Su cuerpo estaba temblando. Su respiración, descontrolada. Y entre sus piernas…
    
    Estaba empapado.
    
    La tela de su ropa interior húmeda, pegada al cuerpo. Su verga seguía dura, hinchada, latiendo de necesidad.
    
    Giró lentamente. Pietro estaba despierto. Lo ...
    ... miraba expectante con una mirada oscura.
    
    —¿Soñabas…? —murmuró con voz profunda, ronca de deseo.
    
    Augusto no respondió. Su corazón latía como loco. Tragó saliva. Intentó moverse, alejarse, pero Pietro ya se había incorporado sobre él.
    
    —¿Soñabas con él? —repitió. Su tono no era amable. No era dulce. Era oscuro. Celoso.
    
    Augusto quiso hablar, pero no pudo.
    
    Pietro deslizó la mano hacia abajo, despacio, hasta sentir la tela húmeda pegada a su piel. Soltó un leve suspiro que era puro fuego.
    
    —Estás empapado, amor… —sus dedos rozaron la tela mojada—. ¿Te veniste dormido?
    
    Augusto cerró los ojos, avergonzado. Pero Pietro no estaba molesto. Estaba fascinado.
    
    —¿Soñaste conmigo? —preguntó, su boca bajando al cuello—. ¿O… había alguien más?
    
    Augusto se tensó. Pietro lo sintió. Y sonrió.
    
    —¿Fue con él? —susurró, dejando su aliento caliente contra su oído—. ¿Soñaste con Amir?
    
    Augusto se quedó quieto. Su cuerpo, sin embargo, temblaba.
    
    Pietro bajó aún más. Su lengua rozó su pecho. Su mano ya había deslizado la ropa interior, liberando la erección mojada.
    
    —Estás tan duro aún…— Augusto gimio al roce de sus dedos—... tan sensible.
    
    Lo masturbó lentamente, saboreando cada reacción.
    
    —Dime qué soñaste, quiero saber —ronroneó—. ¿Estabas entre los dos? ¿Lo dejaste tocarte…? ¿O solo mirar mientras me tragabas?
    
    Augusto gimió bajo. Pietro se excitó aún más.
    
    —Estaban los dos y… el me la chupaba mientras tu me penetrabas…— murmuro Augusto entre jadeos.
    
    Pietro se ...
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