1. Masaje relajante con experiencia inesperada


    Fecha: 09/03/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Elpersonal, Fuente: CuentoRelatos

    Qué tal, lectores. En esta ocasión quisiera relatarles una experiencia nueva para mí, que viví en una clínica de masajes con un joven masajista que me llevó a conocer algo nuevo para mí: el placer inesperado de un masaje.
    
    Hace un par de años yo sufría bastante de dolores de espalda por la mala posición a la hora de trabajar (soy personal del sector salud) por lo que mi novia (ahora mi esposa) me recomendó que acudiera al spa de un conocido suyo el cual le daba servicio de masajes muy profesional. Yo muy feliz de atender su recomendación hice cita. El día se llegó y acudí a dicho spa, siendo recibido por un hombre de más o menos mi edad (35) o un poco mayor que yo, quien muy amable se presentó, me invitó a beber un poco de té y me pidió que me pusiera cómodo en un vestidor para posteriormente pasar a una camilla ya sólo vistiendo mis bóxers.
    
    Después de una pequeña conversación donde le hice saber sobre mis dolores, me pidió que me relajara mientras se ponía manos a la obra, por lo que yo me limité a asentir y colocarme boca abajo en la camilla, preparándome para disfrutar del masaje.
    
    Hasta el momento todo normal, la persona, de nombre Carlos, comenzó a masajear mi espalda, mis hombros con intensidad moderada preguntando cada cierto tiempo si todo iba bien, a lo cual yo muy relajado respondía que todo iba de maravilla. Conforme Carlos trabajaba sobre mis contracturas, yo me olvidaba del dolor y me dedicaba a disfrutar la sensación de relajación y alivio que me ...
    ... proporcionaba con sus manos, hasta ahí todo era un masaje cualquiera, yo seguía respondiendo de forma corta cuando me preguntaba cómo me sentía.
    
    Pasados unos 20 minutos, me comentó que pasaría a trabajar a mis muslos, pantorrillas y pies, a lo cual asentí. Carlos sabía lo que hacía, con movimientos circulares recorría de arriba a abajo toda la superficie de mis piernas y yo me preguntaba si a mi novia le iba así de bien cuando acudía a sus masajes. En esos pensamientos estaba yo, cuando me empezó a rondar una imagen muy morbosa de mi chica en esa posición recibiendo ese masaje, me preguntaba si ella lo disfrutaba de aquella manera o por ser un hombre quien le daba el masaje le pudiera despertar algún pensamiento diferente, algo más libidinoso, algo más sexual.
    
    Aquellos pensamientos y mi imaginación comenzaron a jugarme en contra (o a favor), porque comencé a tener una ligera erección y agradecí estar boca abajo porque en ese momento me hubiera dado bastante pena que Carlos viera aquel bulto y pensara que lo provocaban sus movimientos sobre mis piernas, en fin, solté una pequeña risita y me dediqué a disfrutar mi masaje.
    
    Todo normal, hasta que Carlos comenzó a masajear la parte interna de mis muslos y por ahí en algún movimiento yo sentía sus manos acercarse a zonas más sensibles que casi me daban cosquillas, me moví un poco y él, al notarlo, me preguntó: “¿todo bien ahí? ¿te he lastimado?”. Yo respondí: “claro que no, Carlos, todo super bien, continua”.
    
    Yo comencé a ...
«123»