-
Masaje relajante con experiencia inesperada
Fecha: 09/03/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Elpersonal, Fuente: CuentoRelatos
... que sentí sus testículos palpitando sobre mi mano y ya totalmente dejándome llevar, los comencé a acariciar alternando con el pene de vez en cuando. Un momento después, Carlos vertió aceite de masaje sobre mi mano y la tarea se facilitó, frotándose sobre mi mano mientras yo palpaba aquel pene erecto y aquellos testículos de gran tamaño. No habíamos dicho ni una palabra durante todo aquello. Entonces él me pidió que me pusiera boca arriba, lo hice. Ahora tenía acceso total a masajear mi miembro y lo hizo con maestría. Volvió a moverse de lugar y ahora me puso su miembro al lado de mi cara, yo no abría los ojos pero sabía que estaba ahí y sabía qué era lo que seguía: abrí la boca y comencé suavemente a lamer su glande, su tronco, sus testículos depilados. Era algo demasiado placentero y morboso, durante todo éste tiempo yo me preguntaba si así eran los masajes con mi novia y no me molestaría para nada que ella se relajara de la misma manera que lo estaba haciendo yo. De repente en un movimiento rápido se subió a la camilla encima de mí, quedando en posición de 69, metiéndose ...
... rápidamente mi pene en su boca, acariciando con su lengua de arriba a abajo en ocasiones, también acariciando mis testículos y alternando entre ellos y mi pene con su lengua, labios, con su mano. Me volví loco, era demasiado placer. Hice lo propio con mi boca y mis manos por unos minutos hasta que Carlos se levantó, bajó de la camilla y comenzó a masturbarse frenéticamente, lanzando un gran gemido seguido de unos potentes chorros de semen que fueron a dar en mi pecho, mi cuello, hasta en mi cara. Después tomó mis testículos con sus dedos y con la otra mano comenzó a masturbarme. No tardé en sentir una oleada de placer super intenso, increíble y me vine a chorros sobre sus manos. Nos quedamos unos segundos quietos y él rompió el silencio diciendo: ” creo que ya no estarás tan contracturado”, riendo juntos un momento. Salió del cubículo, me vestí y nos despedimos. Quedé de acudir junto a mi novia la siguiente, me prometió un masaje muy especial para ambos. Me fui a casa con un pensamiento en la mente: cómo abordaría el tema con mi novia y cuándo podríamos agendar nuestra cita.