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Los Hermanos de la Caseta (5) El Mayor me Vuelve a Comer
Fecha: 17/03/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Fantasías Eróticas Gays Autor: SexualBoy23, Fuente: SexoSinTabues30
El silencio pesado entre nosotros se rompió cuando, sin avisar, su mano agarró la mía con fuerza. No fue un roce suave, sino un apretón firme que me hizo sentir la potencia que tenía, su dominio palpable en cada movimiento. Sin apartar la vista del camino, habló con esa voz grave, seca, casi un gruñido: —No dejo de pensar en ti. Y esta vez no pienso esperar más. No me dio tiempo a reaccionar, porque giró el volante hacia un callejón oscuro, y de inmediato su cuerpo se lanzó sobre mí, aplastándome contra el asiento. Sus labios encontraron los míos en un beso brutal, urgente, reclamándome como si fuera suyo. No hubo dulzura, solo hambre, un fuego voraz que me hizo temblar. Su mano se deslizó bajo mi camiseta, apretando mi pecho, mientras la otra me sujetaba firme por la cintura, sin espacio para escapar. Sentí su respiración pesada, sus dedos apretándome, y su lengua invadiendo mi boca con agresividad. Me empujó contra él, y yo me dejé llevar por ese deseo crudo que él despertaba. —Eres mío esta noche —susurró al oído, con un tono de orden—. Y voy a hacer que lo recuerdes. No necesitó más palabras. Su cuerpo presionó el mío con fuerza, y en ese momento supe que iba a ser una noche salvaje, sin espacio para la ternura, solo para el instinto y el deseo sin control.Llegamos a mi casa y, sin decir palabra, bajó del carro antes que yo. La tensión entre nosotros era tan densa que casi podía cortarla con las manos. No era momento para rodeos, lo sabía, y él ...
... tampoco. Abrí la puerta y apenas entré, sentí su cuerpo pegándose al mío con fuerza. Sus manos me atraparon la cintura, empujándome contra la pared con una presión que no dejaba espacio para la duda. Sus labios encontraron los míos en un beso duro, urgente, con esa hambre bestial que lo caracterizaba. No había delicadeza, solo deseo bruto y necesidad de poseer. Me tomó con fuerza, sus dedos apretando y explorando como si quisiera memorizar cada parte de mí. Mi respiración se aceleraba, el calor subía por todo mi cuerpo mientras él me dominaba sin piedad. —Te he esperado demasiado, luis —gruñó, su voz baja y llena de tensión—. Esta noche vas a saber lo que es perder el control. Sin esperar más, me levantó en brazos y me llevó directo a la habitación, sin soltarme ni un segundo. La puerta se cerró tras nosotros, y en ese instante supe que todo lo que vendría sería salvaje, intenso y sin frenos. Apenas cerró la puerta detrás de nosotros, su cuerpo volvió a aplastarme contra la pared, sus manos agarrándome con fuerza y ansias contenidas. No había tiempo para juegos; cada gesto suyo estaba cargado de ese deseo brutal que tanto me excitaba. Sus labios descendieron sobre mi cuello, mordiendo y lamiendo con ferocidad, dejando un rastro de fuego en mi piel. Sentí su aliento caliente, su respiración acelerada, y su mano recorriendo mi espalda, bajando hasta la cintura para apretarme con más fuerza. Lo miré, sus ojos brillaban con una intensidad salvaje que me hizo ...