-
Azafata de vuelo
Fecha: 28/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: fuego de Hefesto, Fuente: TodoRelatos
... estirpe magrebí. Salté de la cama y, descalza, me dirigí al armario en busca del uniforme y mis cosas. Enganché una percha y otra, en las que descansaba el uniforme perfectamente acondicionado y planchado. Del cajón de arriba, tomé el conjunto rosa de sujetador y braguita que tanto me gustaba y en el suelo, junto al galán de ropa, los preceptivos zapatos negros de tan molesto alto tacón. Una vez todo listo, directa al baño. Hacía calor y sentía sudorosos los brazos y las piernas. Necesitaba relajarme y qué mejor que un baño algo caliente que me desentumeciera los músculos. Dejé que el agua llenara la bañera, situando el grifo a mi gusto hasta conseguir la tibieza necesaria y que poco a poco se fuera acondicionando mi pequeño reducto de relax. Me metí en la bañera dejándome caer en la misma cuán larga era. El agua tibia me abrazó, arrancándome un suspiro de alivio bajo su silenciosa caricia. Cerré los ojos mientras la mano empezaba a recorrer el brazo arriba y abajo, cubriéndolo de abundante espuma. Luego a la pierna y el muslo repitiendo la misma operación, cada vez más y más espuma llenando el agua de la bañera. Y enseguida las imágenes de la noche anterior volvieron a mí. Mis húmedas y jabonosas manos se convirtieron en las de Alejo, corriéndome el cuerpo de manera suave y lenta. Suspiré nuevamente imaginándome con el hombre amado. Las manos bajaban y subían mi cuerpo acariciándome la piel. Con la izquierda tomé uno de mis pechos mientras la otra se sumergía entre ...
... el agua resbalándome la cadera y el muslo hasta alcanzar la rodilla. Gritando tímidamente al apretar débilmente el pezón, por abajo era ahora la redondez del glúteo la que recibía el roce acuoso de mis dedos. Me apretaba los pechos con fuerza, haciendo presión sobre ellos al notarlos duros bajo las manos. No tardé nada en llevar la mano a mi intimidad, encontrándome muy agitada con el continuo recuerdo de Alejo torturándome la cabeza. Le quería allí ahora conmigo, le necesitaba, le echaba tanto en falta… aun teniendo su leche dentro. La mano por encima de la barriga tersa y tan apetecible que concordaba con tipín, según me aseguraba mi amante. Bajé pasando la piel erizada y, de ahí, mucho más abajo hasta alcanzar el pubis enredando los dedos entre los pelillos castaños que lo cubrían. Gemí sintiéndome a gusto con el roce mojado de los dedos y así seguí adelante sin detenerme. Volví arriba manoseándome las tetas y el pezón ya grueso por el roce. Lo lamí llevándomelo a la boca. Se irguió orgulloso entre los labios que lo rozaban, haciendo circulillos sobre la rosada areola. Entonces lo mordí, ahogando furiosa el grito deseando la presencia masculina. ¡Alejo, Alejo dónde te encuentras! Comencé a masturbarme penetrándome con dos de mis dedos, sacándolos y haciéndolos resbalar sobre los labios abultados. Arriba y abajo por encima de la raja y de nuevo los hundí, abriéndose la flor rosada bajo el empuje decidido y por qué no decirlo algo agresivo también. Abrí los ojos y ...