1. Azafata de vuelo


    Fecha: 28/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: fuego de Hefesto, Fuente: TodoRelatos

    ... en voz baja le nombré nuevamente. Me sabía sola, pero era como si le tuviera allí conmigo, como si me tuviera en sus brazos haciendo de mí lo que quería. Un montón de marranadas imaginé con él, a cuál peor cada una de ellas…alguna las habíamos practicado ya otras solo yo con alguno de mis fornicadores.
    
    Seguí masturbándome furiosa, el agua saltando con el constante ir y venir de mis dedos hundiéndose entre las piernas. Jugaba con los labios abriéndolos al pajearme, enterrándolos hasta donde podía y un poco más si es que aquello era posible. La palma encima del monte de venus y de nuevo me penetré moviendo los dedos a gran velocidad, adentro y afuera mientras imaginaba que era el miembro viril poderoso y grueso de mi enamorado, follándome una y mil veces entre mis gritos desconsolados. Con malicia apunté la alcachofa haciendo correr la potencia del agua entre mis piernas. Me mordí el labio para no gritar mi placer. Sin embargo y en la soledad del baño acabé gritando hecha un manojo de nervios, pajeándome cada vez más profundo y aprisa en busca del necesario descanso. Finalmente me corrí, respirando acelerada y resoplando en busca del aire que me faltaba. Con las piernas abiertas y dobladas, el agua había saltado de la bañera mojando el suelo. Me olvidé de eso y tan solo cerré los ojos al lanzar un prolongado suspiro de satisfacción.
    
    Poniéndome de pie, alargué la mano hacia el albornoz en el que pronto me envolví saliendo seguidamente de la bañera. Todavía me sentía ...
    ... excitada tras el orgasmo obtenido. Satisfecha, relajada y feliz era el estado en que me encontraba tras el trabajito que mis traviesos dedos me habían dado. Descalza salí al pasillo camino de la cocina donde poner en marcha la Nespresso. Necesitaba un café que me pusiera en marcha tras el gratificante baño.
    
    Estuve por casa haciendo cosas hasta la hora del almuerzo. Un sándwich y dos vasos de agua para comer, poniéndome en marcha a continuación al deshacerme del blanco albornoz dejándolo caer sobre la cama. De vuelta al baño y frente al espejo, continué con el ritual del maquillaje. Otro de los puntos básicos a cuidar en mi trabajo. Ya que disponía de tiempo, mejor hacerlo en casa con tranquilidad que no por el camino y con el traqueteo del autobús que lo más fácil hubiese sido acabar con un destrozo en cinco minutos.
    
    Empecé hidratando bien la piel, necesario pues el aire del avión es muy seco. La base de mascarilla que utilizo es de larga duración, que no reseque la piel y que ofrezca un tono rosado para dar un aspecto bronceado y esconder la palidez del rostro. Así, el rostro maquillado en su totalidad, esto es pómulos, barbilla, cuello y después arriba alrededor de los ojos y por la frente dándole a la cara ese efecto amarillento y bronceado que os digo. Poco a poco aquello iba tomando forma.
    
    Otro punto importante es el corrector de color para las rojeces y las ojeras…, polvo para fijar el corrector e iluminar y un bronceador natural para debajo del pómulo. Y para acabar ...
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