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Azafata de vuelo
Fecha: 28/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: fuego de Hefesto, Fuente: TodoRelatos
... hecho, era esa una de las fantasías que más le ponían cada vez que me veía con el uniforme puesto. Los desagradables zapatos negros de alto tacón, junto a la chaqueta y el sombrero ambos del azul corporativo como la falda y enseguida descolgué el teléfono solicitando un taxi que me viniera a recoger. No tardó mucho, echándome la gabardina por encima del uniforma pues la tarde se veía ventosa y desapacible. Ojalá el tiempo amainara pues de lo contrario el viaje iba a resultar agitado. No había tiempo que perder así que pedí al taxista que apretara el acelerador en lo posible. El tipo de unos cuarenta años y gesto adusto, se excusó en el tránsito de la ciudad a esas horas y en que trataría de llegar tan pronto pudiera. Un billete de diez euros frente a sus morros tal vez le hiciera cambiar de opinión. Ensimismada en mis cosas pasé la práctica totalidad del viaje observando la ciudad frente a mis ojos, aunque en una de esas y a través del retrovisor pude comprobar cómo de tanto en tanto me plantaba la mirada haciéndome sentir algo incómoda. Por suerte el viaje no fue largo, apeándome del taxi y recogiendo la maleta. Y por supuesto nada de propina para aquel cerdo baboso pese a sus abundantes y sonoras quejas. El aeropuerto se abrió para mí recorriendo buena parte de la terminal con mi rápido taconeo. A la zona de la compañía donde me encontré con Yoon, la experimentada azafata de madre coreana y padre norteamericano con la que ya había coincidido en algún que otro ...
... viaje. Algo más bajita que yo y de rasgos delicados, resultaba un alivio el viajar con ella pues sabia tenerlo todo en orden dándole a una la seguridad de que todo iba a ir bien. - Sandra, tú por aquí. Qué bien que viajemos juntas en el Airbus A350. - La verdad que sí –exclamé mi alegría al darnos dos afectuosos besos en las mejillas. Y luego cada cual a lo suyo que había mucho que hacer antes del despegue, es un avión enorme de largo recorridos, en donde hay de todo, tanto para los pasajeros como para la tripulación, que tiene compartimentos privados para descansar. Tras la revisión de cada rincón me dispuse con Yoon y otro auxiliar, a recibir a los clientes con la mejor de las sonrisas, ayudándoles a colocar en sus asientos y vigilando que todo estuviese bajo control. Paseando a un lado y otro del pasillo, cerrando las puertas de los portaequipajes y cruzándome con quien se encontraba a cargo del vuelo, el capitán Castelo. - Buenas tardes Sandra, ¿todo en orden? - Buenas tardes capitán, sí todo listo para el despegue –respondí con sonrisa franca. - Perfecto –asintió pasando a mi lado devolviéndome la sonrisa. - Esperamos tener buen viaje, parece que el tiempo ha mejorado –comentó camino de la cabina. El capitán Jacques Castelo era un hombre de cincuenta y dos años que vuela en líneas comerciales desde los veintisiete. De experiencia probada, así pues, era un profesional con un historial sin mácula en su hoja de servicios y que creía dominar todos los ...