1. Despedida de soltero


    Fecha: 28/03/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Peli, Fuente: CuentoRelatos

    ... aguantaba.
    
    Me quedé de piedra cuando le oí, claramente, ofrecerme mil duros si le daba un beso. Como no soy tonta me di cuenta de que la pequeña cremallera que habían situado arriba estaba precisamente para eso y, muy ladinamente, pensé que me había ganado el dinero. Así que apagué los focos y vi, por primera vez, gracias a la bombilla de una lamparita del comedor, como se agolpaban sus siluetas al otro lado de la tela. Segura de que no me podían ver abrí del todo la cremallera y saqué una de mis manos por la pequeña abertura.
    
    Al momento se adueñaron los chicos de ella, llenándola de besos, pero también pusieron un billete de cinco mil pesetas entre mis dedos. Satisfecha, permití que mi futuro marido pegara su boca a la ranura y le di un beso de antología. El muy idiota no me reconoció y aúllo, satisfecho como un bebe, cuando di por finalizado el largo y fogoso encuentro.
    
    Me decepciono un poco que ningún amigo suyo ofreciera una cantidad similar por otro beso, pero mi ego se tranquilizó cuando ofrecieron diez mil si les sacaba fuera una teta. La cremallera de abajo debía ser la que estaba diseñada para esa función, pues era más grande que la de arriba. Así que cuando la puja subió hasta las quince mil me senté en la banqueta, para estar mas cómoda, y dejé que asomara uno de mis pechos al otro lado. Enseguida me di cuenta de que llevada por la euforia había cometido un grave error, pues al momento noté como un montón de manos se apoderaban rudamente de mi ...
    ... seno.
    
    Yo, que había pensado ingenuamente que solo mi novio me tocaría no supe reaccionar, pues las sombras arremolinadas al otro lado no me permitían saber quien era el que devoraba en ese momento mi sensible pezón, ni a quien pertenecían las manazas que estrujaban el resto de mi seno sin piedad, amasándolo como si fuera jalea. Mi pobre pecho estuvo mas de un cuarto de hora en su poder, recibiendo chupetones y mordiscos por todas partes.
    
    Aunque la verdad es que una vez pasado el enfado, y dolor, inicial llegue a contagiarme poco a poco de su apasionamiento, notando como la excitación empezaba a humedecer mi entrepierna de un modo realmente encantador, mientras mi respiración se agitaba. Los billetes que me pasaron del otro lado, cuando por fin se saciaron de mi pobre biberón, apenas sirvieron para consolarme de los moratones que iba a lucir durante varios días.
    
    Pero cuando el insaciable de mi novio me ofreció veinte mil pesetas mas por dejarme tocar el culo, decidí que ya se estaba pasando de la raya. Aun así pensé que perder todo ese dinero le podía servir de escarmiento para el futuro y acepte, a condición de que solo pasara su mano por la abertura. Para ello me aleje un poco de la fina tela, y me apoye en la banqueta, dejando el espacio justo en la cremallera para que solo cupiera un brazo.
    
    El muy zorro quiso aprovechar bien su dinero y, sin apenas deleitarse en mis prietas carnes, dedico todos sus esfuerzos a hurgar con sus largos dedos en mi orificio mas estrecho. De ...
«1...3456»