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Despedida de soltero
Fecha: 28/03/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Peli, Fuente: CuentoRelatos
Me llamo Marisa y he de reconocer que desde que conocí al único hermano pequeño del que ahora es mi marido, supe que yo le atraía. No me extraño que Javi, que por aquel entonces apenas tenía los dieciocho años, se fijara en mí; pues yo, con mis veintidós, ya llevaba bastante tiempo volviendo loco a todo el personal con mi espléndido tipito. No peco de inmodestia si les aseguro que desde mi cara angelical, de ojos azules y labios gordezuelos, hasta mis largas piernas (sin olvidarme del firme trasero, ni mi espectacular delantera), atraigo a los chicos como las moscas a la miel. Pero también les aseguro que desde que comencé a salir con mi novio no he vuelto a flirtear con ningún otro hombre. Aunque eso no quiere decir que no me sienta halagada cuando alguno se fija en mí. Por eso tolere las tímidas tonterías de mi futuro cuñadito con bastante indulgencia, ya que sabía que si le contaba algo a su hermano mayor este, con lo extremadamente celoso que es, iba a montar un buen escándalo. La verdad es que el chico, al principio, se limitaba a espiarme, de forma mas o menos disimulada, cada vez que pasaba la velada en su casa. Todavía recuerdo la cara de pasmo que se le quedo el día que, mientras forcejeaba en broma con mi novio sobre el tresillo, aprovechando la ausencia de sus padres, me abrí completamente de piernas, dejando mis picaras braguitas, y algo mas, a la vista de Javi. Debió de gustarle mucho lo que vio pues, desde aquel día, le volví a sorprender en mas de una ...
... ocasión ocupando lugares muy estratégicos para disfrutar de las mejores vistas de mi espectacular anatomía. Como nunca di muestras de notar su excesivo interés por mí pensé que este desaparecería por si solo con el tiempo. Aunque lo cierto es que me equivoque del todo. Durante lo que quedaba del año llegue a acostumbrarme de tal modo a verlo rondando a mi alrededor que ya no me acordaba del interés que tenían mi cuerpo y mi lencería para él, pues se pasaba las horas muertas acechando bajo la mesa a la espera de la oportunidad de verme algo. También recuerdo aquella vez que me quede dormida en el sofá tumbada sobre los pies de los dos hermanos mientras veíamos la tele, despertándome unas manos que estaban hurgando sobre mis bragas, y que siempre sospeche que fueron las de Javi. Fue el verano siguiente el que yo considero que saco al fin las cosas de su lugar; pues mi novio insistió en que su hermano pequeño se había ganado el derecho de acompañarnos una semana de acampada a la playa, por haber aprobado con matrícula el curso anterior. Mi relación con mi novio era ya total, pues llevábamos bastantes meses compartiendo cama e ilusiones, pensando ya en cual sería el lugar ideal para construir nuestro futuro hogar, por lo que una semana en compañía de otra persona no nos afectaba demasiado. Pero la verdad es que ese verano Javi estuvo de lo más impertinente y osado conmigo. Al principio el chico se limitaba solamente a mirarme con sus ojos hambrientos, como de costumbre, ...