1. Despedida de soltero


    Fecha: 28/03/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Peli, Fuente: CuentoRelatos

    ... pero pronto empezó a enredar al ingenuo de su hermano mayor en curiosas situaciones que casi siempre terminaban con alguna parte de mi anatomía al descubierto. Lo cierto es que lo hacía tan sumamente bien el condenado que no ha sido sino un tiempo después, cuando todo ha pasado ya, que, al recordar aquellos días, me he dado cuenta de lo bien que nos manejaba para que ninguno de los dos notáramos nada raro.
    
    He de reconocer que mis reducidos bikinis no eran lo mas adecuado para las alegres peleillas en que nos enredaba mi futuro cuñado cada dos por tres; ya que cuando notaba que alguna parte intima de mi cuerpo se había liberado de su frívolo encierro, esta ya solía llevar algún tiempo al aire. Y no crean que eran solo mis níveos pechos o mis lindos pezones rosas los que terminaban tomando el sol de esta manera, pues eran bastantes las ocasiones en que alguna mano descontrolada se las ingeniaba para descolocar mi escueto triángulo inferior, dejando a la vista una buena parte de mi frondoso bosque privado.
    
    Es ahora cuando me asaltan ciertas sospechas sobre si las osadas manos que recorrieron mi cuerpo esos alegres días de verano, con mi consentimiento, eran de uno o de otro. Aunque siempre había creído que eran los largos y juguetones dedos de mi novio los que, durante las divertidas peleillas que formábamos los tres ya fuera en la arena o en el agua, se tomaban la confianza suficiente como para estrujar y manosear mis agradecidos senos, ahora lo empiezo a dudar.
    
    Y ...
    ... lo peor es que a menudo le dejaba libertad total para pellizcar pícaramente mis gruesos pezones, por fuera, y hasta por dentro del sujetador. Y aún hay más, pues piensen que incluso le permitía juguetear con mi apetecible trasero, o con mi espeso vello púbico, en aquellas ocasiones en que alguna osada mano (y espero de todo corazón que no fueran las de Javi) se introducía bajo el bikini, a la búsqueda de mis dos acogedores orificios, cuando los roces de la peleilla habían caldeado el ambiente.
    
    Eso sí, ahora no me cabe la menor duda de que debía ser mi futuro cuñado el pícaro fantasma que me descolocaba siempre la ropa cuando me quedaba dormida al sol, y me levantaba con algún seno ya colorado por la excesiva exposición a los rayos solares, y a sus ojos.
    
    Yo les aseguro, sinceramente, que no he empezado a sospechar estas cosas, y algunas mas de mi cuñado hasta ahora, ya que siempre lo había tenido por un buen muchacho, algo bromista tal vez, en quien se podía confiar ciegamente. Por eso, cuando hace poco me insinúo que ya se había encargado el de preparar la sorpresa final de la despedida de soltero de su hermano mayor caí, como una estúpida pardilla, en su asquerosa trampa.
    
    El muy cuco se hizo de rogar durante bastante tiempo antes de acceder por fin a que le acompañara a su pequeño estudio de la capital, donde se iba a celebrar el gran final de la fiesta. Allí me enseño la fina tela de gasa que cubría de una pared a la otra, y que serviría, con la ayuda de un par de ...
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