1. Mi maestro de matemáticas


    Fecha: 29/03/2026, Categorías: Hetero Sexo con Maduras Autor: Teseo68, Fuente: SexoSinTabues30

    La siento dentro de mi, larga, dura, ocupando todo mi espacio; a pesar de estar tan mojada, le fue difícil penetrarme; debe ser por eso que los hombres buscan virgenes, lo apretado del nuevo espacio, les da más placer. Le he dicho que me duele cuando se mueve y se ha quedado quieto dentro de mi; pero se mueve encírculos para darle más espacio a su falo.
    
    Mi maestro de matemáticas, joven, guapo, 28 años; me dobla la edad, pero no importa. He tenido problemas con su materia y mi madre le pidió que me diera clases particulares. Hija única de madre divorciada y casa cerca de la escuela. Al terminar las clases, fuimos a mi casa. Estuvimos cerca de una hora estudiando; cuando por fin entendí, me dio tanto gusto que le eche los brazos al cuello y lo abrace. Al sentir sus manos en mi cintura, su loción en mi nariz y sus ojos viéndome a los míos; me dio mi primer beso; su lengua se movía dentro de mi boca enseñándome como hacerlo.No podía dejar de saborear esos labios que me mostraban un enorme placer;
    
    Metió sus manos a mi pantalón deportivo, acariciando mis nalgas solo cubiertas por una pantaleta de algodón que tenía dibujos de ositos. Yo sentía que estaba muy mojada y sus caricias me hacían mojarme más.
    
    Tomó mi mano y la llevó a su entrepierna, no me di cuenta cuando había sacado su falo. Hizo que mi mano lo abrazara con delicadeza y me mostró como moverlo de arriba hacia abajo. Al hacerlo yo sola, emitió un suspiro de placer; me dijo que así lo hiciera, despacio. Dejo mi ...
    ... boca y comenzó a besarme el cuello y las orejas; yo solo podía suspirar y gemir, estaba sintiendo delicioso, algo totalmente nuevo. Subió mi camiseta, mis pechos saltaron dentro de mi brassiere. Con suavidad bajó la copa, mis pezones estaban muy duros y sensibles. Los comenzó a acariciar, pellizcando los pezones levemente haciéndome gritar de placer; sus labios y sus manos hacían maravillas en mis pechos. De repente, su mano pasó de acariciar mi pecho, a meterse en mi pantaleta y buscar mi vagina.
    
    Sintió la humedad, me preguntó si había jugado sola alguna vez y había llegado al orgasmo; entre jadeos y gemidos, le contesté que si; murmuró perfecto y su dedo empezó a acariciar mi clítoris; una corriente eléctrica recorrió todo mi cuerpo; el masaje a mi clítoris y a mis pechos con su lengua me estaban llevando al orgasmo rápidamente.
    
    Le avisé que estaba a punto de venirme y el se detuvo. Le supliqué que continuara, que me ayudara a terminar. Llevo sus dedos llenos de mis jugos a su boca y los saboreo con fruición. El masajeo mis pechos y me cargó al sofá. En el sofá, me beso, su boca con el sabor de mis jugos hizo girar mi mente. Me quitó el pantalón deportivo, que mostraba una gran mancha de humedad en la entrepierna; delicadamente quito mi pantaleta, húmeda por mis jugos. Abrí los ojos desmesuradamente cuando acercó su boca a mi vagina, su lengua la recorrió de abajo hacia arriba, recogiendo mi jugo que salía a borbotones; sus manos buscaron mis pechos y los masajeaba y ...
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