1. Una luna de miel para el olvido (1)


    Fecha: 30/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Alma Carrizo, Fuente: CuentoRelatos

    ... Ellas planeaban salir a bailar cerca del hotel, pero yo estaba cansada y decidí quedarme. En cambio, fui a la sala que estaba al lado de la barra para tomar unos tragos y charlar con mi esposo por mensaje. Quería saber si ya estaba por venir o si estaba cerca.
    
    Me senté en una de las mesas para dos que había allí. Mientras esperaba mi trago, le envié un mensaje a mi marido:
    
    —Amor, ¿cómo estás? ¿Ya estás por venir?
    
    En ese momento, se me acercó el chico que me había cruzado al salir de mi habitación. Era muy atractivo: alto, aunque no tanto como yo, musculoso y bien arreglado. Lo miré de arriba abajo, y no pude evitar notar el bulto en sus pantalones, lo que me hizo mordisquearme los labios sin que él se diera cuenta.
    
    —Disculpa, ¿podría acompañarte esta noche? —preguntó, con una sonrisa seductora.
    
    —Disculpa, pero no —respondí, señalando el anillo de mi marido.
    
    —Oooh, estás casada —dijo, con un gesto de decepción—. Disculpa. Que tengas buenas noches —añadió, guiñándome un ojo antes de alejarse.
    
    —Chau —respondí, devolviéndole una sonrisa.
    
    Mientras lo veía irse, observé cómo se acercaba a otra chica que estaba sentada sola. Ella accedió a su compañía, y los vi charlar animadamente. En ese momento, el mozo que me había acompañado a mi habitación llegó con mi trago.
    
    —Ese chico viene siempre de vacaciones aquí —comentó el empleado, con un tono casual.
    
    —¿Qué? ¿Cuál chico? —pregunté, fingiendo no saber de quién hablaba.
    
    —Al que está mirando, señorita ...
    ... —respondió, señalando discretamente al chico.
    
    —Ah, sí. Pasa que me vino a molestar —dije, con una risa nerviosa.
    
    —Jajaja, siempre está en busca de una mujer, ese chico. La cantidad de mujeres que lo vi es mucha, señorita —comentó, con un tono de complicidad.
    
    —Jajaja, bueno, ¿me puedes dar el trago? —pregunté, intentando cambiar de tema.
    
    —Ah, sí, sí, perdón —dijo, sirviéndome la bebida.
    
    —No pasa nada, jajaja —respondí, tomando el trago y relajándome un poco.
    
    Cuando el mozo se fue, me quedé mirando al muchacho. La verdad es que me entró un poco de curiosidad: ¿por qué tantas mujeres caían rendidas ante él? Pero creo que la respuesta ya la habían visto mis ojos…ese enorme bulto.
    
    Pero, en fin, la noche siguió su curso, y cuando terminé mi trago, decidí que era hora de irme a dormir. Al llegar a mi habitación, sonó el teléfono. Era mi marido:
    
    –Hola, bebé. ¿Cómo estás? –escuché su voz al otro lado de la línea.
    
    –Bien, amor. ¿Vos todo bien? –respondí, acomodándome en la cama.
    
    –No, mi amor. Todavía no voy a poder ir. El problema se agrandó, y capaz que hasta el sábado lo pueda resolver –dijo con un tono de frustración.
    
    –¿En serio, bebé? –pregunté, tratando de disimular mi decepción.
    
    –Sí, pero voy a tratar de acelerar todo para poder ir a Miami lo antes posible –aseguró.
    
    –Bueno, amor –suspiré, intentando sonar comprensiva.
    
    –Pero contame, ¿cómo te fue? ¿Qué tal el hotel? –preguntó, cambiando de tema.
    
    –Está todo hermoso. El hotel es un lujo, el ...
«1...345...»