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Una luna de miel para el olvido (1)
Fecha: 30/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Alma Carrizo, Fuente: CuentoRelatos
... personal es muy amable. Además, conocí a unas chicas. Fuimos a la playa y al shopping que está cerca. Muy lindo, la verdad –le conté, tratando de sonar entusiasmada. –¡Qué lindo, mi amor! Me alegra que estés disfrutando –respondió con genuina alegría. –Ah, y además… un chico intentó coquetearme –solté de repente, casi sin pensarlo. –¿En serio? Supongo que no le hiciste caso, ¿verdad? –preguntó, con un tono entre curioso y protector. –Oh, no, amor. No te preocupes. Le mostré el anillo y se fue a molestar a otra chica –dije, riéndome un poco. –Ah, claro. Igual, cualquier cosa, avísame. Voy a estar ahí lo más pronto posible –aseguró. –Bueno, amor. Me voy a dormir. Seguro vos también estás cansado –sugerí, bostezando levemente. –Sí, mi amor… Buenas noches. Te amo mucho –dijo, con esa ternura que siempre me derretía. –Yo más. Chau, mi vida –respondí antes de colgar. Cuando terminé la llamada, estaba a punto de dormirme, pero de repente escuché unos ruidos extraños. Al principio no les di importancia, pero a medida que me acercaba a la pared, los sonidos se hicieron más claros. Eran gemidos, cada vez más fuertes y apasionados, provenientes de la habitación de al lado. Por un momento, me quedé quieta, escuchando casi sin querer. Sin embargo, el cansancio pudo más que mi curiosidad, y finalmente me rendí al sueño. Al día siguiente, apenas me levanté, escuché risas afuera de mi habitación. Curiosa, me acerqué a la ventana y vi a ese chico que había ...
... intentado tomar un trago conmigo la noche anterior. Estaba con la chica a la que había ido a molestar después, ambos en batas y relajados. No pude evitar notar el bulto enorme que se marcaba en su parte baja, y eso, sumado a los gemidos que había escuchado la noche anterior, me encendió por completo. Para calmar un poco la calentura, decidí enviarle fotos y videos provocativos a mi esposo. Era una forma de conectar con él, a pesar de la distancia, y de saciar un poco esa fogosidad que me consumía. Ese día lo pasé increíble. Fui a la pileta del hotel, disfruté del sol y del agua fresca. Luego, almorcé en un restaurante cercano con mis nuevas amigas, y por la tarde visitamos algunos centros turísticos. Todo era perfecto hasta que, al regresar al hotel, me lo crucé justo en la puerta. Nuestras miradas se encontraron por un instante, y él me saludó con una sonrisa pícara. Yo le respondí de la misma manera, sosteniendo su mirada un segundo más de lo necesario. Mientras subía hacia mi habitación, decidí caminar de manera más sensual, balanceando las caderas con elegancia, consciente de que sus ojos estarían clavados en mí. Al darme vuelta, confirmé que lo había logrado: estaba allí, embobado, mirando fijamente mi trasero. La sensación de poder y deseo que me invadió en ese momento fue indescriptible. Cuando llego a mi habitación me encontraba super caliente, me tome una ducha y mientras el agua caía sobre mí, me tocaba el pecho y mi vagina, y no paraba de pensar en ese ...