-
Una luna de miel para el olvido (1)
Fecha: 30/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Alma Carrizo, Fuente: CuentoRelatos
... cuenta de que yo estaba allí, observando desde la puerta. Para disimular, salí al pasillo, fingiendo que admiraba el paisaje. De repente, él se acercó y comenzamos a charlar. –Hola, vecina. ¿No me estará espiando, no? –preguntó con una sonrisa pícara. –¿Pfff? ¿Por qué te espiaría? –respondí, sintiendo cómo me ponía roja como un tomate. –No lo sé, solo digo… Mire su cara –dijo, riéndose. –Es que tengo calor, ¿dejame en paz, querés? –intenté sonar firme, pero mi voz tembló un poco. –Wow, bueno, señorita. No quise molestarla –respondió, levantando las manos en señal de rendición. –Ya bastante me molestas todas las noches con los ruidos que haces con las chicas –le solté, riéndome para aliviar la tensión. –En eso no puedo hacer nada. Estamos aquí para disfrutar, ¿no es cierto? –dijo, encogiéndose de hombros. –Sí, la verdad que sí, pero ¿no podés bajar un poco la voz? –le pregunté, jugueteando con la idea de seguir la conversación. –Prometo no hacer tanto ruido… solo si me dice su nombre –respondió, con una mirada traviesa. –Aaaa, claro. Soy Alma Carrizo. ¿Y vos? –Yo me llamo Álvaro. –Un gusto… bueno, no tanto por el ruido que haces, querido –dije, bromeando. –Jajaja, bueno, ya te prometí que no voy a hacer tanto –respondió, riéndose. –Más te vale –le advertí, jugueteando con mi cabello. –Y usted me dijo que era casada… ¿y el marido? –preguntó, cambiando de tema. –Está por venir. ...
... Surgieron algunos problemas, pero dentro de poco viene. –¿Poco? ¿Será en unas horas, días, semanas? –preguntó, riéndose. –Ayyy, ¿por qué tantas preguntas? –respondí, tratando de sonar despreocupada. –Para saber. Además, cuando llegue su marido, no vamos a hablar más –dijo, con un tono de complicidad. –Ah, bueno, igual podemos hablar si no estamos haciendo nada de malo –respondí, sonriendo. –Es cierto. Aunque una chica como vos, y sola… muchos chicos de seguro intentan acercarse –dijo, mientras me miraba de arriba abajo. –Mmm, no muchos. Igual los rechazo, como hice con vos –respondí, riéndome. –Aauch, eso me dolió –dijo, fingiendo estar herido. –Jajaja, perdón, pero bueno, estoy casada, ya sabés –respondí, jugueteando con mi anillo. –Sí, sí, bueno, me voy a cambiar. Fue una noche larga –dijo, estirándose. –Sí, veo –respondí, sin poder evitar mirar el bulto que se marcaba bajo su bata. –Chau, Alma. Un gusto –dijo, dándome un beso en el cachete. En ese momento, me agarró de la cadera, sin dejarme mover los brazos, y rozó mi trasero con disimulo. –Chau, chau –respondí, mientras mis manos, casi sin querer, rozaron su enorme erección. Estaba duro, increíblemente duro, a pesar de la noche y la mañana que había tenido. Cuando él entró a su habitación y yo a la mía, me toqué los brazos y mordí mis labios, sintiendo las ganas que me consumían. Sabía que no podría resistir mucho más… Continuará.