-
Una luna de miel para el olvido (1)
Fecha: 30/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Alma Carrizo, Fuente: CuentoRelatos
... agotado. Además, tengo que contarte algo. —Después me decís —insistí, desabrochándole la camisa y quitándole el saco—. Quiero complacerte toda la noche. Me detuvo con suavidad, tomándome las manos. —Esperá, amor. Sabés que quiero, pero pasó algo con nuestra luna de miel. Dejé de acariciarlo de inmediato, mirándolo con preocupación. —¿Qué pasó, bebé? No me hagas asustar —dije, mientras nos sentábamos en el sofá. Él se acomodó a mi lado, con una expresión seria. —Me ofrecieron trabajar con una empresa de inmuebles. Es un negocio redondo. —Qué bien, amor —respondí, aunque algo en su tono me hizo intuir que había más—. Pero ¿qué tiene que ver con nuestra luna de miel? —Nosotros tenemos que viajar mañana para Miami, pero no voy a poder —confesó, evitando mi mirada—. No pudimos cerrar los contratos. Los anteriores dueños están poniendo trabas, y el lugar donde íbamos a construir nuestra primera tienda también nos está dando problemas. —¿Qué? —exclamé, sintiendo cómo el suelo parecía hundirse bajo mis pies—. No podemos no ir, amor. Él me tomó de las manos, intentando calmarme. —Lo entiendo, amor. Pero si este negocio me sale bien, vamos a poder vivir de por vida por esto. Nuestros futuros hijos, y quizás nuestros nietos, van a tener una buena herencia. —Mmm, lo sé, amor —dije, intentando ser razonable—. Lo entiendo. Pero ¿no podemos ir cuando termines de resolver estos problemas? —No —respondió, con un tono de frustración—. Si no vamos ...
... hasta el viernes, ellos cancelan nuestra reservación. Ya llamé al hotel, y no nos pueden aguantar más que hasta el sábado. —¿Y vos cuándo pensás que vas a tardar? —pregunté, buscando alguna solución. —Estoy intentando que se resuelva lo más antes posible —explicó—. Puede resolverse mañana, pasado o en una semana. —Uff, bueno, amor —dije, resignada—. Entiendo. No pasa nada. Podemos viajar en otra oportunidad. Él se quedó pensativo por un momento, como si estuviera sopesando una idea. —Se me ocurrió algo… Podés ir vos sola y estar en el hotel, y esperarme hasta que yo vaya. —Mmm, ¿vos decís? —pregunté, sorprendida por la sugerencia—. La idea es que estemos los dos y disfrutar de esos días juntos. —Sí, ya sé —dijo, acariciándome la mano—. Pero no voy a demorar mucho. En estos días voy a acelerar las gestiones para resolverlo lo más antes posible. —Mmm, bueno —respondí, aunque no podía evitar sentirme decepcionada—. Pero yo quería estar con vos. Él me miró con ternura, acercándose para darme un beso. —Sí, ya sé, amor. Pero miralo así: a lo sumo vas a estar cuatro días sola. No creo que pase de esa cantidad de días lo que me tome resolver estas boludeces. Después llego y ya la pasamos de diez. —Bueno, amor —acepté, aunque con cierta reticencia—. Igual estate atento al celu, así te envío cositas y estamos conectados. Él sonrió, con una mirada llena de curiosidad y deseo. —Mmm, ¿qué cositas me vas a mandar? —preguntó, mientras se paraba y terminaba ...