1. Una luna de miel para el olvido (1)


    Fecha: 30/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Alma Carrizo, Fuente: CuentoRelatos

    ... chico…
    
    Cuando salí de la ducha, me puse una lencería sexy y le envié unos videos a mi marido. Sin embargo, él seguía sin poder venir. Frustrada pero decidida a disfrutar de la noche, me puse un vestido ajustado y seductor y bajé al bar a tomar un trago. Una parte de mí quería encontrar a ese chico y pasar la noche entera con él, pero la parte sensata me recordaba que debía pensar con claridad y esperar a mi marido.
    
    Al llegar a la barra, noté que había varios hombres, pero él no estaba entre ellos. Pedí un trago y me senté sola, igual que la primera vez. Mientras revisaba mi celular, de repente lo vi entrar. Cada día se veía más atractivo, y esa noche era imposible no notar el bulto que se marcaba en su pantalón. Al verme, me sonrió, pero pasó de largo y se acercó a charlar con otra chica que estaba en la barra.
    
    Me quedé observándolos un rato, pero finalmente decidí que era mejor irme a dormir y dejar de pensar tanto en él. Necesitaba bajar un poco la calentura que me consumía. Sin embargo, justo cuando me levantaba para irme, noté que me miraba de reojo. Entonces, decidí caminar de manera lenta y provocativa cerca de él, solo para ver su reacción.
    
    Funcionó a la perfección. Al pasar cerca de él, sentí su mirada clavada en mí. En un momento en que la chica con la que hablaba se distrajo, se quedó embobado mirando mi trasero. La sensación de poder y deseo que me invadió en ese momento fue indescriptible, pero lamentablemente, no pasó nada más esa noche.
    
    Al ...
    ... llegar a mi habitación, recibí un mensaje de mi esposo: no podría llegar esa noche ni al día siguiente. La frustración me invadió por completo. Tenía ganas de sentir algo, de liberar toda esa energía acumulada, pero no quería cometer otro error. Me quedé allí, en la cama, sintiendo cómo el deseo y la indecisión luchaban dentro de mí.
    
    Al acostarme, empecé a escuchar de nuevo los gemidos, esta vez más fuertes. Lo peor fue que no pararon en toda la noche. Incluso al despertarme, no tardaron ni diez minutos en comenzar de nuevo. Me quedé recostada boca arriba, mirando el techo y pensando en qué hacer. Mis ojos se posaron en mi anillo de matrimonio, preguntándome si realmente valía la pena seguir esperando para saciar mis ansias de sexo, teniendo a un mastodonte justo al lado de mi habitación.
    
    Decidí distraerme preparándome un té y hojeando unas revistas, pero no pasó mucho tiempo antes de escuchar risas y murmullos afuera de mi cuarto. Me acerqué a espiar y vi que era el chico de la habitación de al lado con la chica con la que había pasado la noche y la mañana. Estaban pegados, él sosteniéndole la cintura y ella con las manos en su pecho. Él llevaba una bata, y por cómo se movía, era evidente que no tenía nada debajo.
    
    –Fue la mejor noche de mi vida, bebé –dijo ella, dándole pequeños besos en la boca.
    
    –De nada, nena. Cuando quieras, sabes dónde encontrarme –respondió él, mientras le manoseaba el trasero y le daba un último beso.
    
    Ella se fue, y en ese momento él se dio ...
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