1. Sólo mi papi, sólo él [me pone así]


    Fecha: 30/03/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Incesto Autor: Orlok82, Fuente: SexoSinTabues30

    ... de las cosquillas y los mimos. De ahí en adelante, desde ese primer roce no a una niña sino a una mujercita, yo ya no querría más sino eso: Caricias lentas, suaves, apenas perceptibles y eléctricas. La risa ya no fue más risa, ni siquiera sonidos que pudieran llamarse ‘voces’. Eran letras M que salían no de la garganta sino del alto vientre, a boca cerrada. Por primera vez, en brazos de mi papi, me mojé. Ocurrió entonces lo que tanto me había imaginado por verlo en películas: Mi papá me quitó la ropa. Yo no puse ni un gramo de resistencia. Era mi Papi, y se bañaba conmigo desde mis ocho años. Yo no tenía nada que él no hubiera visto, aunque… si tenía mucho, pero mucho que él no había besado ni devorado. Durante toda la desvestida solo estuve temblando, pero no de miedo ¡jamás! sino por la premonición de mi primera vez, la intuición de aquél crucial momento. Igual, no iba a serlo, pues mi padre era un absoluto caballero. Me costaba controlar la respiración y apenas audibles letras M seguían escapándoseme de lo hondo del pecho. Pero ¡cómo se sentían las yemas de los dedos de mi papá en mis costillas y en mi cuello y cara…! ¡pero más aún en las piernas y pecho, donde jamás me había tocado! Si hoy en día me pusieran un cable pelado en el ombligo y condujeran un pequeño voltaje, sería lo más parecido pero aún así no sería la mitad de rico. Mi papá me tenía como en una silla eléctrica ejecutándome. Las olas de energía ascendían por mi vientre y me provocaban espasmos. Sentía que ...
    ... daba brinquitos ahí acostada boca arriba. Y mi papá solo usaba las puntas de sus dedos. Pero yo ya quería que me agarrara como en esas películas que me mostraba y que me decía que no le dijera a nadie que las habíamos visto. Me aterraba la posibilidad de sentirme penetrada y bombeada y luego bañada en semen, pero quería que me pasara. Qué contradicción tan bárbara ¿Acaso me había vuelto loca? ¿Cómo diablos era que quería que me hiciera algo que me daba miedo que me pasara? Y fue cuando mi papá me soltó: —Tú eres perfecta. No se puede no amarte, no se puede no desearte. A mis doce años, mi papá. No tuve qué esperar un príncipe azul. Entonces dejó de usar las puntas de sus dedos y empezó a usar su boca. Parecía que recogía gotitas de agua con los labios por todo mi cuerpo. Besó mis senitos medio-limoneros en torno, no los pezones, bajó por el vientre y rodeo mi ombligo, y siguió bajando. Su barba y bigote eran peor que aquél cable de tortura que les hice imaginar ya. Siguió bajando. La antesala de la primer chupada de mi vagina en mi vida me hizo sentir una corrientazo sin igual. No obstante, el sólo llegó al principio de mi rajita y se devolvió. Cuando besó (¿o no?) el extremo de mi hendidura, lancé un gemido fuerte, brinqué involuntariamente y quise decir algo pero la voz la tenía hecha una hilacha. Volvió a usar sus manos. Ascendía hasta mi cuello con suavidad frotando gentilmente el dorso de sus dedos e iba de regreso acariciando con las palmas, una y otra y otra vez. Yo ...
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