1. Sólo mi papi, sólo él [me pone así]


    Fecha: 30/03/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Incesto Autor: Orlok82, Fuente: SexoSinTabues30

    ... más bonita del curso. Supe, de hecho, que algun profesor estaba enamorado de ella. Yo no lo sabía conscientemente en ese momento pero Luisa era deportista y tenía esas piernas —como les digo, lo analicé después— y ese culo que encanta a los hombres, de nena que ha practicado patinaje toda la vida. Me puse insoportable como por una semana, hasta que mi papá ató cabos y tuvo qué consolarme. Me dijo que yo más que su hija, era su diosa. ¡Su Diosa! Que nunca, nadie, podría desplazarme.Wow, nunca, nadie, más me dijo algo así. Ahora sé, y gracias a mi preparación en psicología, que ese día mi papá y yo rompimos una barrera importante. Fue como si declaráramos nuestro amor. ________ ¹Relatos sobre Luisa disponibles en: Luisa ¯¯¯¯¯¯¯¯ La empresa de mi padre de volverme loca por él estaba en su punto de máxima fruición. Él nunca iba a tocarme ni a insinuarme nada, pero estaba empujándome a que yo fuera quien se lo pidiera. ¿Acaso experto, el señor? A partir del incidente de Luisa, me volví peor de consentida y celosa. Si mi padre no iba una noche a mi habitación a atenderme —a consentirme y hacerme juegos que me valían que fueran demasiado infantiles para mis doce años—, hacía berrinches discretos. O sea, me hacía la brava, la que ya no quería saber nada de él. Pero su acto de indiferencia tiraba al mío por el piso y yo terminaba yéndome a sentar en sus piernas. Empecé a darme cuenta que eso le encantaba y la mujer que apenas florecía en mí, inició su siniestro curso de cómo controlar ...
    ... a un hombre. No es por ser engreída, pero el sexo es para los hombres una necesidad, y para nosotras, poder. No es que no nos guste, sí nos gusta, pero es más una experiencia de poder. Claro que, una mocosa de doce años ante el hombrón que es su padre, todavía tiene todo qué aprender.
    
    Una tarde ocurrió algo simpático: Un leotardo me quedó holgado e hice una pataleta porque me sentía flaca y lánguida, y empecé a creer que nunca tendría tetas y jamás le gustaría a los hombres. Pero solo estaba envidiosa porque, a Luisa, un leotardo equivalente le quedó… los profesores parecían querer violarla. Y no es que me interesaran los profesores, nada qué ver, solo que imaginé que si mi padre viera a Luisa así, se olvidaría de míipso facto. Me sentí como un insecto. Bobadas de la preadolescencia, porque la verdad es que nunca he sido nada fea. Una vez me dijeron que me parecía a Nathalie Portman², y yo no sabía quién era, pero al mirarla casi me muero de risa porque tenían razón. En fin. Mi padre decidió dar un paso más para terminar con mi berrinche. Como su charla de padre no funcionó, culpa de él mismo, por estarme ‘erotizando’ desde los 8 años; lo que hizo fue perpetrar la sesión de mimos y cosquillas más letal de mi vida. Una no puede resistirse, por más que quiera hacer mala cara, las carcajadas explotan. En un punto, en una versión del orgasmo de las cosquillas, descansamos abrazados y él empezó a acariciarme el cuello y detrás de las orejas. Me puse arrozuda. Esa fue la muerte ...
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