1. Vacaciones de cuatro colegas pijos en el sur (part


    Fecha: 31/03/2026, Categorías: Bisexuales Autor: alvarodlp, Fuente: TodoRelatos

    “Un viaje de cuatro colegas, jóvenes, guapos, que visten bien y de buena familia a un destino envidiable donde los días se basan en playa, fiesta, alcohol, mujeres... ¿Qué puede salir mal?”
    
    Este fue el mensaje que recibimos en el grupo llamado “EQUIPO POLLONES”, el nombre de coña que a Jacobo se le ocurrió poner en el grupo de colegas de toda la vida, la noche antes de partir hacia El Puerto de Santa María (Cádiz). Mi nombre es Álvaro y junto con el ya nombrado Jacobo, Javi y Gonzalo, somos un grupo de cuatro colegas sevillanos de 22 años dispuestos a pasar unos días de desconexión después de un año de mucha biblioteca y pocos polvos. Estamos acostumbrados ya a los típicos comentarios de “niños de papá”, “pijos sevillanos”, “cayetanos”, etc… Pero nos sopla fuertemente el nabo todo lo que nos puedan decir.
    
    Llevábamos de todo: buenos outfits, condones, alcohol, dinero y tabaco. Javi, la cabeza organizada de este grupo, pilló un buen chalet para alojarnos durante nuestros días de estancia por allí, con pocos vecinos y amplio, por si queríamos traer invitados o hacíamos más ruido de la cuenta. Una vez hecho el trayecto en el cochazo de mi colega Gonzalo y de algún grito de heteros básicos de “Si nos organizamos, follamos todos”, llegamos a nuestro destino.
    
    Bajamos todo el equipaje del coche. El sitio era espectacular. Un jardín con piscina, barbacoa y porche, una habitación para cada uno, salón con plasma por si queríamos ver algo de fútbol. Si no tenemos en cuenta que ...
    ... solo había un par de baños y que, por tanto, estábamos obligados a compartirlos por huevos, aquello era la casa de mis sueños.
    
    No nos había dado tiempo a sacar la primera litrona cuando Jacobo, ya sin camiseta, llamaba a un par de amigas para que vinieran a almorzar con nosotros. Nadie tiene más amigos que Jacobo y nadie folla menos que él, pero le queremos igualmente. Dicho y hecho, a los 10 minutos sonó el timbre y me acerqué a abrir, sin camiseta, con un cigarro y un botellín en la mano. Delante mía aparecieron no dos, sino cuatro tías que provocaron una caída de toda la sangre de mi cuerpo hacia mi rabo de forma inmediata. A modo de coña les dije que no somos ricos pero que teníamos cerveza, a lo que respondieron con el típico pavo de las niñas pijas de Sevilla, y las invité a pasar.
    
    Gonzalo: Escúchame, o me follo a alguna o me revientan los huevos.
    
    Álvaro: Quillo tú has visto cómo están, eso no puede ser ni normal.
    
    Jacobo: La rubia es para mí.
    
    Gonzalo: Qué va a ser para ti la rubia, la rubia para el Javi, a ver si deja de ser un tío tan formal y se saca ya la polla, coño.
    
    El almuerzo y la tarde transcurrieron entre risas, anécdotas y alguna broma sin (o con) intención. Yo estaba en el porche junto a Jacobo y dos de las chicas. Javi se bañaba en la piscina mientras otra de las chicas tomaba el sol tumbada en el césped. De Gonzalo y la chica morena con ojos verdes no sabía nada. No al menos hasta que entré a echarme una copa y me encontré a la chica de ...
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