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Vacaciones de cuatro colegas pijos en el sur (part
Fecha: 31/03/2026, Categorías: Bisexuales Autor: alvarodlp, Fuente: TodoRelatos
... extendiendo su pie sobre el bulto y sobándome el rabo por encima del bañador. Pasó un tiempo prudencial pero yo ya no podía aguantar más así que decidí quedarme solo con la cadena fina de oro con una cruz que llevo siempre en el cuello y mandar el bañador al carajo. Casi leyéndonos la mente, ella hizo exactamente lo mismo con su parte de arriba, nos pusimos de pie y nuestros labios se encontraron. No fue el típico beso de película romántica en el que los protagonistas se encuentran bajo la lluvia. Fue uno guarro, lleno de ganas de follar, con agarrón de cuello a la chica incluído. Con la otra mano le agarraba el culo y ella el mío, haciendo que mi rabo y su coño se rozaran por fricción no manual el uno con el otro. Alvaro: Como me estas poniendo de perro, tú. Vaya locura. Chica: Calla y disfruta. Y diciendo esto me empujó contra el váter en el que hacía escasos segundos estaba sentado e hizo eso que a todos los tíos nos vuelve locos. Cogió una goma de pelo y se hizo una coleta alta. Aquella niña pija de ático sevillano y universidad privada se acababa de convertir en una puta diosa del sexo y yo pensaba estar a la altura. Tan pronto como lo hizo, se arrodilló, colocándose entre mis piernas. No sé si me puso más su mirada a dos centímetros de mi nabo, como antes de comérselo me bajó el pellejo poco a poco o como lo olfateó antes de probarlo. La cuestión es que hizo todo y tras ello, con una habilidad que pocas niñas habían conseguido conmigo, se lo tragó enterito ...
... en un intento. Apoyé las manos detrás de mi cabeza como el que se tumba a ver una serie, estiré las piernas y la dejé trabajar. La tía me chupaba la polla mientras me hacía una paja, su nariz se hundía en los pelos de la base de la polla (que no me había dado tiempo de quitar porque no esperaba triunfar tan pronto), me masajeaba los huevos, me escupía en el capullo, me hacía escupirle en la boca para ella pasar mi propia saliva por el tronco de la churra. Una locura chavales, una puta locura. Me tocaba a mí, así que la senté de nuevo en el mármol blanco y le abrí las piernas, asomándome a aquello como el que acaba de encontrarse cincuenta euros en la calle. Me escupí en el nabo, para pajearme mientras comía, y le escupí en el coño, para que me entraran bien los dedos. Le metí dos del tirón. Le dió un escalofrío de placer. Empecé a aumentar la intensidad. Me estaba poniendo tan perro verla gemir que estaba siendo una de mis mejores experiencias. Cuando ya tenía el tema bien abierto y antes de taladrárselo bien a fondo, le pegué tres o cuatro mordisquitos en el clítoris. Se ve que le gustó, de ahí el “cabrón” que me soltó revolviéndome el pelo y gimiendo. Me puse de pie, le dije lo típico de que avisara si dolía y pasé a la acción. Opté por ir metiéndosela poco a poco, ir notando bien como el coño se iba abriendo y me iba echando el pellejo para atrás. Durante un microsegundo me acordé de los condones pero prefería pagarle unas pastillas a romper el momento. Escupitajo en ...