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Violando a mi propia hija
Fecha: 02/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Avilman, Fuente: SexoSinTabues30
Nombre: Raúl Edad: 44 años Estado civil: Soltero (Divorciado) Con quién vive: Solo Porqué estaba la agredida en su casa: Porque es mi hija, ella vive con su madre, pero me visita cada dos semanas y muchas veces se queda a dormir como en esta ocasión. Cuente lo sucedido: El sábado pasado, estaba yo dormido y más o menos a eso de las once y cuarenta de la noche, escuche ruidos en la parte de abajo de mi casa y me levanté, tomé un bat y fui a ver qué pasaba. Al encaminarme hacia la cocina pude distinguir la silueta de un hombre que buscaba algo en los cajones; como lo vi distraído, levanté el bat para golpearlo, pero en ese momento sentí un golpe en la nuca, todo se oscureció y creo que me desmayé. No supe cuánto tiempo pasó; cuando desperté estaba en mi recámara, sentado en una silla, amarrado a la misma de la cintura y los tobillos y con las manos atrás también amarradas. También estaba amordazado. Alguien dijo: “miren ya despertó” y vi que había varios tipos con el rostro cubierto, en ese momento conté seis. Uno de ellos se acercó a mí y dijo: “si, ya despertó; traigan a la chava”. De inmediato pensé en mi hija y mi temor se hizo realidad, dos de ellos trajeron a mi hija Gabriela jalándola con fuerza. Ella lloraba y solo vestía un short azul y una camiseta blanca; ella es apenas una jovencita de 17 años, delgada y de bonito cuerpo; sus pezones se transparentaban en la camisetita y noté que ellos la miraban morbosamente. Los tipos estos la aventaron ...
... al piso hacía mí y uno dijo: “ahora verás cabrón, lo que les pasa a los que se meten con nosotros”. Fue ahí cuando pensé que tal vez eran los tipos que denuncié por varios delitos cometidos en la colonia y temí por mi vida y la de mi hija, pero no me imaginaba todo lo que nos harían estos sujetos. El tipo que siempre hablaba y que parecía el líder le dijo a mi hija: “A ver pinche puta, desvístete”. Yo reclamé enojado de que la trataran así, pero la mordaza no dejaba que se escucharan mis gritos y solo pude moverme fuertemente en la silla. Otro de los tipos me dio un golpe en la cara y me dijo: “¡Quieto perro, o te calmas o le ponemos una madriza a la putita de tu hija!” Tuve que aguantarme el coraje y quedarme quieto esperando a ver que iban a hacer estos desgraciados. Gaby no obedeció, llorando le dijo al tipo: “¡No por favor, no nos hagan nada, váyanse!” El tipo se burló de ella: “Si nos vamos a ir putita, nada más que le enseñemos a tu papi lo que sabes hacer y cómo te haremos gozar; ¡encuérate o te madreo y luego de todos modos te encueramos nosotros!”. Como Gaby seguía hincada y sin obedecer, el tipo le ordenó a sus secuaces: “¡madréense al Papá mejor!” y en ese instante comenzaron a lloverme golpes y patadas en varias partes del cuerpo hasta que Gaby gritó: “¡No, deténganse, no, ya, haré lo que quieran pero ya no le peguen!”. Los tipos dejaron de golpearme y el líder dijo: “Muy bien puta, así me gusta, que seas obediente y de una vez te digo que si vuelves a ...