1. Un rapidín en el estacionamiento con Hugo


    Fecha: 02/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: AnaOG1984, Fuente: CuentoRelatos

    Hace unos meses, cuando empezábamos a tener sexo Hugo y yo, la verdad yo andaba muy ganosa; Bernardo casi no me cogía, solo se la mamaba o se la jalaba; mis jefes de viaje y con pocas opciones para coger por mi cuenta, que no fueran conocidos de Bernie, así que Hugo era mi principal opción, pero como era casado y su novia trabajaba en la oficina también, no era fácil que se escapara o escaparnos para coger. Ese día le mandé fotos mías en ropa interior para irlo animando, esperando que hubiera oportunidad de al menos un rapidín.
    
    A la hora de la comida nos dijeron que tendríamos que quedarnos algunos para terminar unos reportes, entonces Hugo dijo que iría por la comida y yo me salí unos minutos antes para que no sospecharan. En realidad, yo lo esperé en mi coche y él le dijo a los de seguridad que iba a llegar un pedido de comida, que se lo guardaran, que no avisaran a la oficina; entonces me alcanzó en mi coche, que estaba en el estacionamiento del edificio.
    
    Yo estaba en el asiento de atrás, obvio, estaba con un blusón azul y me había quitado los leggins, sólo estaba en tanga. Se subió Hugo al coche.
    
    Hugo: Andas calientita, Ana.
    
    Yo: Bastante –me abrí un poco más el blusón para que viera mejor mis tetas; él me lo abrió más-.
    
    Hugo: Me encantan tus tetas, canija.
    
    Ana: ¿Ah, sí? Pues date gusto –él me manoseaba las tetas, abriéndome el blusón y bajándome el brasier y yo le agarré el paquete, se le puso duro rápido; me mordí los labios– mmm se está poniendo bien ...
    ... dura.
    
    Hugo: Así me la pones, Ana.
    
    Yo: Pues hay que aprovecharla, ¿no?
    
    Hugo: Toda tuya, mamacita –entonces le abrí el pantalón, le saqué su verga dura y me incliné para mamársela-.
    
    Yo: La tienes bien rica, Hugo… -se la lamí, le di unas chupadas y después empecé a mamársela poco a poco.
    
    Hugo: Ay, pinche Ana, la mamas delicioso, canija –él solo me levantó el blusón para poder verme las nalgas-.
    
    Yo: tienes una verga muy rica…
    
    Hugo: ¿Te gusta? Saboréala, Ana.
    
    Yo: sí, me gusta cómo sabe…
    
    Hugo: Pinche, Ana, tan mamona que te pones y tan puta que eres. La neta jamás pensé tenerte así; mamándomela en el estacionamiento. Creía que solo ibas a dárselas a los jefes; pero ya vi que eres bien zorrita, canija.
    
    Yo: ¿Te gusta que te la mame, Hugo?
    
    Hugo: Cómo no, mamacita; además tienes una carita de puta, que no chingues –se la estuve mamando unos minutos, después lo monté poniéndole mis tetas en la cara; él me abrió por completo el blusón pero sin quitármelo, por suerte el brasier se abrochaba por el frente, así que liberó mis tetas sin problema-.
    
    Yo: Estás bien rico, Hugo.
    
    Hugo: Y tú estás bien buenota, Ana.
    
    Yo: Me calienta que me lo digan.
    
    Hugo: Pinches culazo y tetotas, canija –me senté en su verga dura, metiéndomela poco a poco-.
    
    Yo: Ay, no mames, qué rica verga; cómo necesito una buena cogida, Hugo; ¿cuándo nos echamos un hotelazo?
    
    Hugo: ¿Tanto así, putita? ¿No te atienden en casa?
    
    Yo: No, para nada; la tiene bien flácida, no se le ...
«123»