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Cosas que pasan en el transporte público
Fecha: 03/04/2026, Categorías: Hetero Autor: Alexia, Fuente: CuentoRelatos
... sonreía, cruzamos la calle y llegamos al edificio donde se encontraba su apartamento. Subimos, en el elevador me besó apasionadamente, entramos, me quitó la falda, me acariciaba las piernas, la espalda, despacio me desvestía y llevó mis manos de nuevo a su pecho y me dijo: “ahora si puedes quitarme la camisa, puedes hacer lo que quieras”. Fui a su alacena y traje un poco de mermelada de fresa, se la unté y lo empecé a lamer por todo el pecho, por el ombligo, hasta llegar a su pantalón que estaba un poco mojado debido a su erección, su miembro estaba a reventar, no había más espacio para él en su pantalón por lo que bajé la bragueta y de un tirón le quité el pantalón y él a mi la blusa. Se quedó observándome con la ropa interior y me acarició los senos, me los besaba, mientras yo lo masturbaba, subía y bajaba ese miembro que se convirtió en mi obsesión en ese momento, deseaba saber que se sentía tenerlo dentro. Estábamos empapados de sudor y pegajosos por el dulce, me cargó y me llevó hasta su baño, preparaba el agua y me besaba, no me dejaba sola ni un solo segundo. Cuando el agua estaba lista entramos, se observaba que el agua estaba caliente por el vapor que salía, pero al momento de entrar ni se sentía debido a la adrenalina y la calentura que traíamos. Nos besamos, me acariciaba y bajó su mano hasta mi sexo, acarició mi clítoris muy suavemente, era evidente que sabía tratar muy bien a las mujeres, pues me estaba haciendo gozar de lo lindo. Deseaba tenerlo ...
... dentro de mí, me masturbó alrededor de 5 minutos, introdujo un dedo en mi vagina y me hizo suspirar, al darse cuenta de esto me besó y de un golpe me penetró, me sacó un grito de placer, se quedó quieto un momento y empezó con el famoso sube y baja… Me abrazaba para que no me escapara, sus manos las colocaba en mis caderas para tener el control de los movimientos, entraba y salía, nuestras respiraciones se hicieron más prolongadas, me besaba las orejas, me las mordía y me susurró: “siempre me excita morder las orejas”. Yo solo reí, me hacía cosquillas, pero aumentaba mi placer, llevó una de sus manos a mi clítoris y mientras me penetraba me frotaba, que placer indescriptible, yo arañaba su espalda y a él lo excitaba y seguía cada vez más rápido, y su cuerpo se estremeció, tuvo un orgasmo, se vació completamente en mí, sentía su semen caliente y su pene latiendo dentro de mí, y me llevó a un orgasmo, esto provocó para que él volviera a retomar la actividad y su pene empezó a crecer dentro de mí y le froté los testículos para después pasar al prepucio, zona más erógena del hombre; lo hizo temblar y tuvo múltiples orgasmos y tan solo sentirlos me provocó también los míos. Me besó los pechos y me lamió mis labios vaginales, no podía creerlo, él me estaba haciendo sexo oral y yo solo lo agarraba de la cabeza, quería introducirlo, me llevó hasta el máximo placer y estallé. Me besó y nos acostamos, nos quedamos dormidos. A la mañana siguiente desperté en mi apartamento y ...