1. Ismael tutor de putas. El contrato de educación de


    Fecha: 07/04/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Anacoreta, Fuente: TodoRelatos

    ... empujón. Espe no era capaz de comer el coño de Ana mientras yo la follaba y Ana tuvo que ayudarse de su mano. Hice que se corriera Espe sin correrme yo, porque no me creía capaz de cargar el arma de nuevo. Luego cogí a Anay la follé mientras me morreaba con Espe, y le metía los dedos en su coño. Acabé rendido, pero las chicas estaban encantadas.
    
    - Que flojo, ya te has cansado?? se vacilaban de mi.
    
    Agarré a una con cada mano y les comí la boca alternando a una y a otra, luego las dejé tumbadas en la cama, besándose y riéndose.Vaya par.
    
    Ana cambio mucho en esos días Cambió su estilo de vestir, se veía mas segura de sí misma, sonreía a menudo.
    
    Habían pasado mas de las dos semanas previstas cuando Ana me dijo
    
    - He quedado con mi madre. Quiero que vengas conmigo.
    
    - ¿Para que?
    
    - Quiero darle envidia. Que vea al pedazo de hombre que me he follado todo este tiempo
    
    - Que exagerada
    
    - Se le va a mojar el coño, creeme- dijo sonriendo
    
    Ana llevaba el pelo suelto, iba bien maquillada, con unas gafas oscuras y con un vestido sexy, Ana distaba mucho de la mujer acomplejada y borde que habia conocido inicialmente. El mérito era de ella, aunque en el fondo yo también me sentía participe y orgulloso de esa transformación.
    
    Su madre Clara, era una mujer elegante, con mucha clase. Me pareció bastante follable cuando la vi. Ana me la presentó. Clara miraba extrañada a su hija que se veía relajada, sonriente.
    
    - Esta vez has acertado madre - dijo sonriendo- Isma se ha ganado hasta el último céntimo- y a continuación soltó una carcajada.
    
    - Muchas gracias por todo Isma, te dejo que descanses, he abusado mucho de ti- me dijo Ana.
    
    Ana se despidió de mi con un fuerte abrazo y su madre me dió un beso y me dijo
    
    - Estoy muy impresionada, puedo llamarte para mí?
    
    - No señora, no soy un gigoló, aunque pueda parecerlo.
    
    Dicho eso, me di la vuelta y me marché
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