1. Mi primera infidelidad con dos desconocidos


    Fecha: 08/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Daniela, Fuente: CuentoRelatos

    En realidad, el conjunto de confesiones que voy a realizar supone vencer el peso de la sociedad conservadora en la que he vivido, y desde luego poner al descubierto las actividades sexuales tanto mías como las de mi marido, el cual me ha alentado desde luego a este atrevimiento pues como se darán cuenta, ha sido extremadamente permisivo con mi sexualidad.
    
    Actualmente tengo 28 años, aunque me esté mal el decirlo soy una hembra muy guapa, me casé a los 18 años y mi esposo es algo mayor que yo sin embargo nuestro mundo sexual ha estado lleno siempre de sorpresas y satisfacciones que me han convertido paulatinamente en una hembra muy puta.
    
    A los 18 años conocí a quien es mi esposo y un año después me fui a vivir con él a pesar de la oposición de mis papás. Tres años duró nuestra luna de miel, siempre cogiendo y disfrutando, tanto que, en parte, él ha sido culpable de mis puterías pues desde entonces me acostumbro a coger mucho provocando e involucrando una serie de fantasías que me han convertido en una mujer casada muy golfa.
    
    Con mi marido aprendí a putear con gran placer, y fue el mismo quien me hacía fantasear que estaba con otros hombres mientras me gozaba, así con sus cogidas me hacía decirle otros nombres y pensar que yo era una puta que me entregaba a todo el que me gustaba, sin embargo para mi marido todo era fantasía y pagó muy caro estas enseñanzas a su mujercita.
    
    A los cuatro años de casada, tras la primera pelea con mi marido por causa de sus continuas ...
    ... borracheras, me fui a la calle mientras él se quedó dormido. Como era una tarde calurosa solo me puse una tanga y sobre de mi cuerpo un vestidito muy corto, sin brasier; así mis senos dejaban traslucir mis pezones y el rítmico movimiento de mis duras nalgas se hacía más excitante por las sandalias de tiras y de tacón alto que me hacían mover más de la cuenta, así sin más, salí a la calle y me di a caminar sin rumbo.
    
    Solamente callejeando en el centro de la ciudad que recibe bastante turismo, en realidad no sé como pero ya oscureciendo me metí a un pequeño bar, de entrada los hombres que estaba allí me miraron con lujuria y eso me avergonzó un poco. Pedí un trago y sentía las miradas de esos hombres en mi anatomía, la mayoría solos o en grupos de tres o cuatro, iba en el segundo trago cuando el mesero me trajo una bebida diciéndome:
    
    —Señorita, se la envían de aquella mesa… —y señaló a donde estaban dos hombres jóvenes bien parecidos y bien vestidos.
    
    Mi razón me indicaba no aceptarla, pero mi instinto de hembra halagada me ganó y acepté la copa, al tiempo que mirando hacia los tipos les sonreí en muestra de agradecimiento; y tal vez esa sonrisa provocó todo lo que siguió… Cuando salí hacia el baño uno de ellos fue tras de mí, esperó a que saliera y me abordó con cinismo causándome cierto nerviosismo.
    
    —¡Estas preciosa!… ¿Qué tal si nos acompañas a nuestra mesa y nos tomamos otros tragos juntos?… —dudé un poco y sonriente rechacé su invitación y de forma coqueta moviendo ...
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