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Mi primera infidelidad con dos desconocidos
Fecha: 08/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Daniela, Fuente: CuentoRelatos
... mi tremendo trasero (algo más de la cuenta) me fui hacia mi mesa, desde donde empecé a mirarlos de reojo sonriéndoles coquetamente. Supongo que el licor hizo lo suyo, tenía que ir de nuevo al baño y al hacerlo los miré y sonreí con más putería, como insinuándole que me siguiera de nuevo; claro que entendió el tipo la invitación, al salir del baño allí estaba y sonriéndole me aproximé a él, de hecho ya estaba yo algo mareada pues el ron me había puesto en esa situación. —¿Aún me quieren invitar?… —le pregunté con cierta insinuación. —¡Claro que si mamacita, por nosotros cuando quieras!… —Está bien —le dije— pero que les parece si mejor vamos a otro lugar, aquí pude venir alguien que me conoce, o conozca a mi marido… —le dije para ver su reacción al saber que yo estaba casada. Creo que eso marcó todo. Salí con los dos del bar y nos fuimos a otro algo menos concurrido, nos presentamos, ellos se llamaban Luis y Juan Emilio, ambos jóvenes abogados, de 25 y 28 años respectivamente, atractivos y muy atrevidos. De entrada, solo conversamos estupideces, hasta que Luis propuso ir a bailar, yo por mi parte acepté y así lo hicimos. Ya en el lugar seguimos bebiendo y bailé con uno y otro alternadamente, ambos intentaron besarme y no se los permití. Para mí era solo un juego, que se fue haciendo muy excitante. Los dos se me insinuaban con sus vergas duras bajo el pantalón frotándose contra mi vientre, calentándome poco a poco. En la mesa, sus manos empezaron a tocarme ...
... las piernas, cada uno por su lado se apoderó de uno de mis muslos tersos y calientes. Luis fue el más atrevido y subiendo su mano por debajo de la mesa llego hasta mi cueva ya mojada por la excitación y sin pedir permiso me hizo a un lado la tanga y me clavó sus dedos entre mis encharcados labios vaginales, encontrando mi clítoris erecto y dedicándose a frotármelo con discreción; provocándome un estremecimiento al seguir dedeándome el bollo. Esto desde luego no pasó desapercibido para Juan Emilio, y fui yo misma quien le ofrecí mis labios y sentí su lengua rica invadiéndome la boca con gusto; y así, mientras me besaba con uno el otro me metía el dedo en mi panocha ya empapada. Un vez más, fue Luis quien propuso irnos de allí, yo acepté nerviosa, caliente y excitada al imaginarme cogida por esos atractivos hombres. Me llevaron ya sin preguntarme nada a casa de Luis, al llegar me miraron con deseo y el anfitrión fue por una botella de vino mientras el otro me tomó por la cintura y me beso muy rico, al tiempo que sus manos se fueron hacia mis nalgas duras y temblorosas. —¡Qué culo más rico tienes mamacita, estas buenísima!… —yo excitada como estaba solo le dije: —¿Te gustaría probarlo?… —¡Claro que si mi reina, mira como traigo de parada la verga!… —Déjame verla papacito. Quiero verla y sentirla… —le dije toda caliente. Sin más, le abrí la cremallera y se la saqué, era una verga prieta, gruesa y dura, grande como nunca había imaginado; su gorda cabeza estaba ...