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De rodillas….
Fecha: 12/04/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Se sentó en un sofá y se abrió la cremallera de la bragueta. Entonces me mostró su dura polla, sabiendo que no iba a resistir la tentación de dejarme follar con su magnífica pieza. Dejé mi bolso, los papeles que llevaba conmigo y mi abrigo, y caí de rodillas. Me arrastré hacia él que volvió a sonreír y me agarró del pelo. Me ordenó que abriera la boca; pero no era necesario, él ya sabía que deseaba su polla dura. Entonces saque la lengua, se la mostré, y comencé a lamerle la polla a todo lo largo. Mi jefe cerró los ojos y se rindió al placer de mis habilidades orales. Lamí durante un buen rato y después engullí su polla entre mis labios rojos recién pintados. Algunos minutos después, me llenó la boca con su cálido semen. Me levanté sonriendo, sin dejar de mirar la enorme y dura polla. Quería cabalgar aquella polla monstruosa entonces mismo. Me subí la falda y aparté mi diminuto tanga negro. Pero entonces mi jefe se puso en pie y me dijo que él también estaba estresado y necesitaba descansar. Dijo que lo sentía y añadió que otro día me follaría y me prendería fuego el coño. Me puse de nuevo la ropa, me lavé la boca en el baño y me fui a mi casa. Estaba segura de que mi novio me iba a follar de forma salvaje esa noche. Como siempre antes de marcharse a un viaje de negocios por una semana. Sólo pensar en su polla hacía que mi coño se humedeciera. Abrí la puerta y hallé la casa en completo silencio. Sólo vi una luz en nuestro dormitorio. Subí tranquilamente las ...
... escaleras, tratando de sorprender a mi esposo. Empujé la puerta y supuse que mi marido estaba dentro del baño. Había un papel sobre nuestra cama “De rodillas, perra…» Lo leí y obedecí. Me desnudé y tiré mi ropa fuera, al pasillo. Me puse sólo mis zapatos de tacón de aguja. Luego me puse de rodillas sobre la alfombra. Noté mi propio olor a sudor, sabiendo que a mi novio le encanta. Estaba de cara a la puerta, cuando oí que se abría la puerta del baño. Cerré los ojos y esperé. Sonaron pasos en la alfombra. Entonces un pañuelo negro y sedoso me cubrió los ojos y un par de manos suaves me ataron las muñecas a la espalda con otro trozo de tela. Esas manos me tocaron los hombros y el simple contacto me hizo temblar. Me di cuenta de que estaba arrodillado frente a mí. Volvió a empujar mis hombros y entonces reconocí sus intenciones. Separé mis labios rojos y él introdujo muy suavemente la cabeza de su dura polla en mi boca. Le hice una agradable lamida y chupada en toda su dura polla. Me pareció que estaba mucho más dura y gruesa que de costumbre. Sus gemidos y gritos también me sonaban diferentes. Mientras le chupaba la polla, noté sus dedos tocándome el culo apretado y más tarde entrando entre los húmedos labios de mi coño. Casi me hizo correrme en un par de minutos. Tuve que quitarme su polla de la boca para gemir y gruñir de forma salvaje, mientras sentía que mis jugos salían a raudales de mi coño. De repente, su magnífica polla salió de mi boca y entonces supuse que ...