-
De rodillas….
Fecha: 12/04/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... se ponía detrás de mí. Sus manos agarraron mis redondas caderas y con su dura polla empezó a invadir mi hambriento coño. Me folló sin piedad alguna; bombeando de forma salvaje. No hacía caso de mis gritos y ruegos para que fuera suave. No paró durante un rato y siguió bombeando mi coño con furia haciéndome llorar de dolor y de placer. Pronto me corrí en un intenso orgasmo, lloré como una perra en celo al sentir como mis propios jugos salían de mi cuerpo. Caí hacia adelante, absolutamente agotada y exhausta. Apenas unos segundos después, su polla vació una enorme cantidad de semen caliente dentro de mi follado y húmedo coño. Me hizo temblar de placer y experimenté un nuevo orgasmo. Estaba realmente sorprendida por la enorme cantidad de semen que mi marido había descargado en lo más profundo de mi vientre. Parecía estar más caliente que nunca. Sacó su polla de dentro de mi coño y pensé que me quitaría la venda de los ojos. Pero de repente sus manos volvieron a agarrar mi cintura y pude sentir la gruesa cabeza de su polla empujando contra mi apretada entrada trasera. Estaba intentando sodomizarme. Le rogué que no me cogiera por el culo, su polla era inusualmente gruesa y me iba a hacer mucho daño. Hacía tiempo que no me sodomizaba y notaba que mi ano estaba muy, muy apretado. Pero no hizo caso de mis ruegos. ...
... Siguió empujando su polla hasta que consiguió atravesar mi apretado esfínter. Grité de dolor cuando lo hizo. Entonces oí unos gruñidos y empezó a bombear mi culo de forma brutal. Sin ningún tipo de piedad, aunque lloré como una loca. Primero me dolió su polla, pero luego empecé a disfrutar mientras me follaba de lo lindo. No pude correrme mientras me follaba el ano; pero me sentí feliz por él, al notar que descargaba su semen en lo más profundo de mi recto. La sacó de mi pobre culo y sentí su fuerte mano abofeteándome las nalgas varias veces. Entonces se levantó y salió del dormitorio, dejándome allí, exhausta y consumida, tumbada en la alfombra; notando cómo me salían chorros de semen por ambos orificios. Apenas cinco segundos después, oí sonar mi teléfono móvil. Me arrastré hasta el pasillo, buscando mi bolso. Era una llamada perdida de mi novio que me había enviado un mensaje, diciéndome que lo sentía por no poder esperarme en casa. Su vuelo lo habían adelantado para dos horas antes de lo previsto y estaba en el aeropuerto, esperando para embarcar al avión. Me quedé en shock, mientras me tocaba los labios vaginales, notándolos cubiertos por semen pegajoso. Volví corriendo al dormitorio y busqué aquel trozo de papel que estaba sobre la almohada. Volví a leerlo con horror. No pera la letra de mi esposo.