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Una verga muy grande para un culo muy estrecho
Fecha: 14/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Quique, Fuente: TodoRelatos
... ciegos... -¿Quieres que te diga como te podrías correr sin que nadie se enterase? -No, no quiero que me lo digas. María se sentó, cogió la crema protectora, que habían llevado en una bolsa, y comenzó a dársela en un brazo. Andrés tenía que intentarlo. -Solo tendrías que hacer que no sabes nadar. Yo te cojo por debajo de las tetas y por el coño y te hago una paja mientras nadas. -Te dije que no me lo dijeras. -Tu cuerpo estaría debajo del agua y nadie sabría lo que estamos haciendo. -Me quieres liar. -Sí, déjate liar. -No me voy a dejar liar, pero dime. ¿Quién te hablo de la paja marina? -Un amigo mío que se la hizo a su prima, siguiendo las indicaciones que ella le daba. -Y hay más indicaciones de las que me has dicho, claro. -Claro. María quiso escurrir el bulto, porque le parecía muy peligroso, e intentó liar ella a su sobrino. -Vosotros os contáis todo lo que hacéis con las chicas, ¿verdad? -Me cuentan ellos, yo no tengo nada que contar. -Dirás que no tenías nada que contar. -Y sigo sin tener que contar. Mis amigos son mis amigos y yo soy yo. -O sea, que en ti se puede confiar. -Más que en la penicilina. -Pues yo tengo la mosca detrás de la oreja. No me voy a prestar a esa locura, y me voy a replantear lo de volver a hacerlo contigo. Ahora me voy a bañar. María se levantó y se fue hacia la playa. Miradas de hombres y mujeres se clavaron en ella. Andrés fue detrás de su tía, y en la orilla, le preguntó: -¿Te ...
... gustan que los hombres miren para ti cuando caminas? -No me digas que te molesta que miren para mí. Le molestaba, pero le respondió: -¿Por qué iba estar molesto? No soy más que tu sobrino. ¿Te gusta? -Sí, me gusta ser deseada. Se metieron en el mar hasta que el agua les dio por encima de la cintura. Había mucha gente en el agua, pero estaban lejos de ellos. María le dijo: -Allá voy. Se echó sobre el agua y Andrés le puso la mano izquierda en las tetas y la mano derecha en el coño. -Déjame nadar, Andrés. -Te va a gustar. María sintió como un dedo le entraba en su vagina y como la otra mano magreaba sus tetas. -Esto es una locura. Nadó en círculos. Miraba para todos y para todas y vio que cada uno andaba a su bola. Nadó, nadó y nadó hasta que se puso en pie para hacer que descansaba. Andrés vio sus pezones erectos marcados en las copas del bikini, y le metió dos dedos dentro del coño. -Es una locura, pero tiene un morbo que te cagas. Siguió masturbándola y María se fue poniendo cachonda. Andrés le dijo: -No sé qué daría por sentir tus labios en mis labios, tita. -A mí también me gustaría sentir los tuyos, pero nos verían. -Con los labios de tu boca, sí, nos verían, pero con lo los del coño... María ya se anotaba a un bombardeo. -¿Aguantas mucho la respiración? -Separa las piernas y aparta la braga del bikini que vas a saber cuanto aguanto. Andrés no tuvo ni que bucear, se sumergió en el agua y cuando su cabeza llegó al ...