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Con un negro en el establo
Fecha: 15/04/2026, Categorías: Sexo Interracial Autor: bety la sexy, Fuente: CuentoRelatos
Una vez más quiero contaros una historia que sucedió hace varias décadas, cuando yo era joven la presencia de negros en España era muy escasa, fueron necesarios varios años, e incluso décadas para que los hombres de color comenzaran a aparecer en nuestro país. Y junto con ellos empezaron a surgir mitos sobre el tamaño de sus pollas, ¿De verdad eran mucho más grandes que las de los blancos? Por supuesto no pensaba quedarme con la duda. Y la oportunidad surgió cuando unos amigos míos, que desconocían mi condición de puta me invitaron a pasar un fin de semana en una finca que tenían en el campo, en la misma había un pajar, do de habían construido unas habitaciones para que un emigrante africano, al que llamaban Pepe, pasando por completo de su nombre real, que le cuidaba la finca, se alojara. Cuando llegamos me lo presentaron, era fuerte y musculoso, toda una tentación para mí, llegamos un sábado por la mañana y me lo presentaron, era un hombre alto y musculoso, un bombón muy apetecible de comer, y si a eso añadidos la curiosidad por el tamaño de su cosa, creo que es normal que pensara en follarmelo. Al poco de llegar mis amigos, que habían traído comida preparada de la ciudad, me dijeron de comer, acepté, después de comer, como hacía calor decidieron irse a echar la siesta, bueno quien sabe si otra cosa, jajaja, el asunto es que yo también me fui al cuarto que me habían asignado, pero no podía dormir y además tenía curiosidad por comprobar lo del tamaño del ...
... negro. Así que me levanté y me dirigí al establo, y lo que vi allí superó todas mis expectativas, Pepe estaba desnudo, pude comprobar como su cuerpo se correspondía con el de un atleta, y mirando su polla, eso no parecía humano, era extraordinariamente grande y gorda, me acerqué despacito hacia donde estaba, y fue casi cuando estaba a su lado cuando él se dio cuenta de mi presencia, cuando esto ocurrió, él se tapó rápidamente y avergonzado trató de pedir perdón: -Perdone la señora, pero es que a estas horas los señores suelen estar durmiendo la siesta y no suele haber nadie en casa. Yo me acerqué a él y le dije: -En primer lugar, no me llames señora, y menos si estamos solos, llámame Isabel, y segundo no te avergüences de estar desnudo, dado el cuerpo que tienes debería estar orgulloso, a las mujeres nos encantan los hombres así. Le abracé, después comencé a acariciar su pecho, parecía un atleta, subí una de mis piernas y la puse, doblada encima de su polla, la verdad es que más que una polla parecía un brazo, todo esto me puso muy caliente, él se fue animando conmigo, me hizo sentarme sobre la paja y me dijo: -La señora está muy rica. -Gracias Pepe, pero te lo vuelvo a decir, no me llames señora Él se fue tomando confianzas y primero me acaricio el vientre por encima de la blusa y poco a poco fue subiendo hasta llegar a mis tetas y se puso a tocármelas, como yo me dejé él se fue animando más conmigo y acercando su cabeza a mi cuello comenzó a besarme en este, yo ...